Fútbol

Gustavo Poyet, una nueva apuesta fallida por la estabilidad

Sevilla, 12 nov (EFE).- El técnico Gustavo Poyet, destituido como entrenador del Real Betis, no ha logrado la ansiada estabilidad en el banquillo de Heliópolis pregonada en su presentación por el presidente del equipo verdiblanco, Ángel Haro, quien apostó por el uruguayo para ésta y la próxima temporada.

Los ilusionantes comienzos de la pretemporada dieron paso a la descarnada realidad de la Liga, en la que Poyet no encontró el rumbo ni dio con la tecla en forma de juego y resultados, lo que se tradujo desde muy pronto en que se suscitaran primero las dudas, luego las urgencias y, finalmente, las protestas.

Poyet llegó al Betis de la mano de su nuevo director deportivo, Miguel Montes Torrecilla, para consolidar un proyecto estable después de cinco años en los que el banquillo verdiblanco estuvo ocupado por Pepe Mel en dos etapas, Juan Merino en otras tantas, Juan Carlos Garrido, Gabriel Humberto Calderón y Julio Velázquez.

Con la excepción de la temporada 2012-2013 en la que los béticos terminaron séptimos y accedieron a la Liga Europa, el Real Betis no ha gozado en estos últimos años de la estabilidad necesaria para consolidar un proyecto a medio y largo plazo que no haya ido más allá de los ascensos y las permanencias.

Para eso llegó Poyet y el Real Betis puso en sus manos un novedoso proyecto con doce caras nuevas con el objetivo de llevar al equipo a puestos europeos después de quedar la pasada temporada en décima posición con Mel y Merino.

Sin embargo, el Betis pronto empezó a suscitar dudas en su estreno liguero en Barcelona, donde fue goleado por 6-2, y en casa con el empate ante el Deportivo de la Coruña, cuando Poyet empezó su divorcio con la afición bética al censurarle las críticas por el pobre juego desplegado por su equipo.

Los once partidos en los que el charrúa se sentó en el banquillo bético han tenido un pobre balance de resultados, con seis derrotas, tres victorias y dos empates y, por encima de ello, la sensación de que el uruguayo no encontró el rumbo que pregonó desde su llegada a Sevilla.

El Betis ha sido incapaz de encadenar dos victorias consecutivas en un comienzo de temporada en el que, además, ha sufrido sendas y sonrojantes goleadas ante el Barcelona en el Nou Camp (6-2) y el Real Madrid en casa (1-6), ha perdido contra su 'eterno rival', el Sevilla, en el Sánchez Pizjuán (1-0) y, ante todo, no ha encontrado un plan de juego fiable.

Poyet, entre otras decisiones, sentó en el banquillo al goleador Rubén Castro para luego rescatarlo, ha condenado al ostracismo a la esperanza Dani Ceballos y no ha logrado consolidar en once partidos un plan reconocible de juego, bien con un 4-3-3 ó con un 4-4-2, que satisficiera a la afición y se tradujera en los resultados blasonados en muchas comparecencias de prensa.

En este sentido, el propio Poyet ha podido pecar de precipitación al criticar a la afición descontenta y de no ser diplomático en su relación con los medios de comunicación, aspecto éste en el que un determinado momento pareció plegar velas en busca de unidad.

El detonante del enfado de la afición bética fue la dolorosa derrota sufrida en el Benito Villamarín ante el Espanyol por 0-1 de hace dos jornadas, el pobre juego desplegado por los verdiblancos y su incapacidad de remontar un resultado adverso, lo que se tradujo en la generalización del grito de "Poyet, vete ya" por parte de la grada.

La posterior derrota en Villarreal por 2-0 precipitó la destitución, aunque para que ésta se produjera tuvieron que pasar cuatro días en los que Poyet siguió dirigiendo al equipo hasta que, este viernes, viajara a Londres, oficialmente por "motivos personales", aunque en la práctica, ya virtualmente fuera.

Gustavo Poyet, cuya destitución se anunció ya entrada esta madrugada al tiempo que se desvelaba que Víctor Sánchez del Amo será el nuevo entrenador, llegó al Betis en su estreno en la Liga española como técnico después de una experiencia en el AEK de Atenas, en el que sólo permaneció desde octubre de 2015 hasta el 20 de abril pasado.

Como futbolista, militó en el Real Zaragoza entre 1990 y 1997, antes de marcharse a Inglaterra para jugar en el Chelsea, en el Tottenham Hotspur y en el Swindon Towm.

Tras su retirada, en 2007, tomó las riendas como entrenador del Brighton & Hove Albion, de la Tercera División inglesa, en el que permaneció cuatro temporadas (2009-2013) hasta que fichó por el Sunderland (2013-2015), de la 'Premier League', al que logró salvar del descenso en 2014.

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