Fútbol

El Leganés despide un 2016 inolvidable

Madrid, 30 dic (EFE).- El Leganés afronta el 2017 repleto de ilusión y con la firme voluntad de mantenerse en la máxima categoría del fútbol español pero nunca olvidará el 2016 que ya queda atrás, hasta la fecha el que probablemente sea el mejor año en la historia del club.

Han sido doce meses repletos de momentos únicos y de sueños cumplidos que arrancaron con el equipo situado en el séptimo lugar de la categoría de plata con veintisiete puntos, a seis de los rivales que por entonces ocupaban la parte alta de la clasificación.

Nadie imaginaba por entonces lo que sucedería con el paso del tiempo pese a que las sensaciones que ofrecía el plantel dirigido por Asier Garitano resultaban positivas. Más si cabe cuando, en el choque que cerraba la primera vuelta fuera ante el Llagostera, los madrileños lograban la segunda victoria como visitantes de todo el curso.

Fue un triunfo que sirvió para reforzarles en lo anímico pero su trascendencia no alcanzaría la que tuvo el cosechado pocas semanas después en Córdoba. Muchos coinciden en que aquel acabó siendo uno de los momentos punteros para subir. Los 'pepineros' remontaron un 2-1 en contra, en inferioridad numérica durante algunos minutos, a domicilio y ante un recién descendido.

Todo un golpe de efecto que hizo pensar que lo mejor estaba aún por llegar, sobre todo cuando se vio que la clasificación esa semana dejaba a los madrileños en segundo lugar solo por detrás del Alavés.

Precisamente el enfrentamiento ante los vascos sería otra piedra esencial para construir el éxito. En un horario, el de las doce de la mañana, destinado a las citas relevantes; se contagiaron del gran ambiente de la grada de Butarque y vencieron por 2-0 para ponerse líderes de la categoría.

Lo más difícil parecía pues conseguido, pero aún quedaba mucho camino por andar. De hecho en el siguiente partido en casa, justo el día antes de que se cumpliera un año de imbatibilidad ante su público, el Leganés cayó por 0-1 ante el Tenerife.

Resultó el comienzo de una racha que generó dudas toda vez que solo se logró una victoria en seis partidos. Tocaba pues apretar los dientes en el tramo final y ahí, tirando de carácter, el equipo respondió. La victoria cosechada en Oviedo, donde destacó la imagen del decisivo penalti detenido por Jon Ander Serantes, y la posterior ante el Llagostera dejó todo en el aire para la última jornada.

Tres puntos en Anduva ante el Mirandés otorgaban el premio máximo sin depender de nadie y fue Pablo Insua quien, con un cabezazo que ya es historia, se encargó de certificar lo que era impensable. Después, tras un verano de felicidad y reconstrucción, era el momento de estrenarse entre los grandes.

Idílico fue el debut ante el Celta en Balaídos y se dio buena imagen como anfitrión contra equipos punteros como el Atlético de Madrid, el Barcelona, el Valencia o el Sevilla. También se ha vivido la dureza del fútbol, con las lesiones de larga duración de Jon Ander Serantes y Rober Ibáñez.

Un tramo inicial con luces y sombras que demuestra que el equipo está capacitado para competir pero que deberá realizar un gran esfuerzo para seguir un año más en la Liga Santander. El desenlace llegará con el nuevo año.

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