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Del "Era una puta, lo hiciste bien" al "Shakira es de todos": una breve crónica del machismo en el fútbol español

23/01/2017 - 19:15
  • En los dos últimos años se han sucedido casos flagrantes de machismo
La pancarta que exhibió un fondo del estadio del Espanyol en 2016.

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, realizó este lunes un gran regate al ser preguntado por la pancarta que los Biris (grupo radical del Sevilla) exhibieron en El Sadar en homenaje a El Prenda, acusado de violación en los pasados Sanfermines y reconocido seguidor del equipo de Nervión. "No conozco esas pancartas. Lo que tengo del fin de semana son los gritos en El Sadar contra el Sevilla", aseguraba Tebas, desaprovechando una oportunidad de oro para, en su condición de máxima autoridad de la competición, hacer un llamamiento al fin del machismo en el deporte rey. Las imágenes están en todos los medios, es prácticamente imposible esquivarlas. Pero la permisividad ha sido la tónica imperante en este asunto, el último de los muchos que han ocurrido en la historia reciente de nuestro fútbol.

Han pasado casi dos años del que fue uno de los casos más flagrantes de machismo en nuestro fútbol. Ocurrió el 21 de febrero de 2015, cuando se escucharon unos cánticos en el Benito Villamarín, estadio del Betis, a favor de Rubén Castro, denunciado por violencia de género: "Rubén Castro alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien". El jugador, cuando se le cuestionó por el tema, aseguró que no le parecía mal: "Cada uno tiene derecho a decir lo que quiere". Posteriormente tuvo que retractarse. Actualmente está pendiente de una sentencia tras ser denunciado por su expareja y la Fiscalía por delitos de malos tratos habituales, maltratos en el ámbito familiar y amenazas.

La afición del Espanyol también quedó señalada por cánticos machistas. Hace un año, el 13 de enero, en uno de los fondos de su estadio aparecía una pancarta en la que rezaba que "Shakira es de todos", haciendo alusión a la pareja del jugador del Barcelona Gerard Piqué, en un derbi catalán de Copa del Rey. Meses antes, en un partido de Liga, un informe de Antiviolencia registraba que "entre 300 y 600 personas" habían proferido diversos insultos. Entre ellos, a la cantante colombiana: "Shakira tiene rabo". Se propuso el cierre parcial por lo segundo y el pago de 4.000 de multa por lo primero.

Estos dos casos tuvieron la 'suerte' de gozar de cierta visibilidad, pero en el fútbol femenino o de menores categorías existe una impunidad por parte de los agresores que abruma a las víctimas.

Fue el caso de Laura Jiménez, que en marzo de 2015 recibió insultos de todo pelaje cuando ejercía su labor de asistente en un partido de la Segunda regional andaluza. "Ojalá Franco levantara la cabeza y os mandara a la cocina", "Vete a fregar, que este no es tu sitio", "Los únicos palos que puedes agarrar son de fregonas y de pollas" fueron algunas de las lindezas que los aficionados le dedicaron y que tuvieron un peaje muy suave para el club local: una multa de 50 euros.

Con la misma situación tuvo que lidiar en septiembre de 2016 Marta Galego, que dirigía un encuentro de la Segunda catalana y que decidió actuar ante los mandamientos "a fregar platos" que parte de la afición del Cambrils Unió le dedicó. En esta ocasión, recibió el apoyo del resto del respetable, que aplaudió su medida de parar el partido y la del delegado del equipo local, que expulsó al agresor del recinto.

En ocasiones, la violencia verbal se produce por parte de árbitros a las propias jugadoras. Y no hace falta irse a categorías bajas dentro del fútbol femenino. En la Primera División femenina, que ha llegado a aglutinar a miles de aficionados en el Vicente Calderón, un colegiado se tomó la molestia de decirle en repetidas ocasiones a una jugadora del Cajasol Sporting Huelva, Elena Pavel, que se tomaría un café con ella. Fue enero de 2016.

El club rival, el Santa Teresa, aseguró que ninguna de sus jugadoras lo había escuchado y que "era triste que el fútbol femenino esté en los medios por cosas como estas, que se quieran sacar de contexto y de fuera del terreno de juego, que no favorecen nada el crecimiento del mismo". Meses después, ante unas palabras de Luis Suárez, jugador del Barcelona, que en medio de una guerra dialéctica con Filipe Luis dijo que el fútbol "era para hombres", el Santa Teresa respondía al uruguayo invitándole a acudir a un partido de fútbol femenino.

En la Segunda Regional de Castilla y León, las jugadoras del Juventud Rondilla denunciaron en octubre de 2016 que el colegiado del encuentro les lanzaba diversos mensajes como "Jodeos, guarras" o "a mamarla" cada vez que pitaba algo en su contra. Días después, denunciaban en la prensa la indiferencia con la que había pasado el asunto por su correspondiente federación y lo habitual que eran casos como el suyo y otros tantos de los que no se hablaba o que no llegaban a visibilizarse.

En abril de 2016, Javier Tebas aseveraba que 2017 sería "el año de la revolución del fútbol femenino". Lo hacía en la presentación de un avance en cuestiones tan básicas como la cotización de las profesionales, su regularización laboral y el aumento de sus derechos. Nueve meses después, y ante un episodio tan visible como el de Biris en El Sadar, el mensaje del presidente de LaLiga pierde un porcentaje importante de credibilidad. Un simple vistazo a la hemeroteca de los últimos dos años añade el doloroso contexto para ilustrar una realidad: el machismo está metido en la médula espinal de nuestro fútbol.

Comentarios 1

#1
24-01-2017 / 11:23
Madrileño
Puntuación 8

Esto es intolerable, un estadio que insulta debe de suspender el árbitro el encuentro inmediatamente, sea a quien sea y ser sancionado con cierre temporal , verán como se acaba con esto.