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Luis Enrique se lía a golpes con el banquillo del Barcelona tras un gol de Dybala ante la Juventus

12/04/2017 - 11:31
  • Malestar del técnico con la actitud de sus jugadores
Luis Enrique, enfadado, tras el 2-0 de Dybala. Imagen: Antena 3

El banquillo del Juventus Stadium es distinto al de muchos estadios de Europa. Es tipo inglés. Una especie de gradita con escaleras para acceder al campo y un alfeizar en la primera fila, la que ocupan los entrenadores, la que ayer casi destroza Luis Enrique, el entrenador del Barcelona, inyectado en ira tras el 2-0 de la Juventus a sus chicos.

Las cámaras de televisión captaron la escena, la explosión de enfado como pocas veces (mejor dicho, nunca) se había visto al entrenador culé desde que se hizo con las riendas del Barça.

El preparador subió las escaleritas que le conducían a su asiento después de comprobar como la zurda de Dybala ponía cuesta arriba el partido y la eliminatoria. Se sentó a la izquierda de Unzué y ante las explicaciones de su asistente (puede que su sustituto en el futuro), el malestar fue creciendo en el interior del técnico... y ahí emergió ella, la ira.

Su mano derecha golpeó de impotencia en varias ocasiones el banquillo con la palma abierta, con la boca cerrada y los dientes apretados, dejando lucir su malestar. Segundos después, Lucho abandonó el asiento y bajó a toda velocidad las escaleritas que antes había subido para gritar fuera de si a sus jugadores, para reclamarles que se juntaran y que reaccionaran.

Dardo post-partido

Después del choque, Luis Enrique se mostró muy pesimista ante las cámaras. "Esta vez creo menos en la remontada", afirmó en referencia a lo que había pasado en París. "Ha sido como la tercera parte de aquel partido. Una pesadilla", repitió.

Además, tuvo tiempo de dar un dardo a sus jugadores. "El posicionamiento con balón es mi responsabilidad, pero sin el balón la intensidad tiene que tener otra", comentó al respecto de la actitud de sus jugadores.


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