Fútbol

El Atleti se despide de un estadio rockero donde los Stones hicieron historia

Madrid, 25 may (EFE).- El inminente cierre del Vicente Calderón dejará a los amantes de la música, sobre todo a los madrileños, sin una de sus más queridas salas de conciertos, la única de sus dimensiones en la que artistas y público han logrado la complicidad propia de un pequeño café cantante, como comprobaron los Stones en su histórico concierto del 7 de julio de 1982.

El Atlético de Madrid que dice ahora adiós al estadio de los últimos 51 años prestó siempre con gusto su casa a estrellas internacionales del rock y del pop, que hicieron temblar las gradas sobre el Manzanares tanto como los goles de Luis Aragonés, Jose Eulogio Gárate o Fernando Torres.

Bruce Springsteen, David Bowie, U2, Pink Floyd, AC/DC, Michael Jackson, Madonna, Cold Play, Paul McCartney, Lou Reed... la relación de cantantes y grupos de primera fila que han desplegado su arte por el Calderón es casi interminable. Pero el concierto de los Rolling Stones en 1982 figura a la cabeza de todos y forma parte de la historia de la cultura popular en España.

Nunca una tormenta dio para tanto. La banda de Mick Jagger ya había actuado seis años antes en Barcelona, pero visitaba por primera vez Madrid. Fue recibida en la capital por un calor asfixiante que, en el momento en que la banda salía al escenario del Calderón, se convirtió en un vendaval de fuego y en una lluvia torrencial acompañada de rayos y truenos.

Ni el público, cerca de 70.000 personas, ni los Stones dieron un paso atrás. Durante los primeros veinte minutos el concierto se desarrolló bajo un aguacero colosal, con los miembros del grupo desafiando a los elementos, las camisetas empapadas pegadas al pecho y los micrófonos y los instrumentos en la mano, contra cualquier medida de seguridad.

Aquella tormenta que dejó imágenes icónicas fue testigo de uno de los mejores conciertos de la carrera de los Rolling, que después volvieron a Madrid en media docena de ocasiones, sin igualar nunca el clímax de aquella noche mágica.

Por el estadio del Atleti han desfilado con éxito cantantes ya desaparecidos, como David Bowie en 1987 con su macroespetáculo 'The Glass Spider Tour', o Lou Reed en 1989 (en cartel compartido con Simple Minds), cuando acababa de publicar el soberbio 'New York' que dio un giro a la segunda parte de su carrera.

También Michael Jackson cantó y bailó en el Calderón en 1988 y 1992, con sendos espectáculos para todos los públicos.

Artistas que aún siguen en la carretera y que han hecho de los conciertos maratonianos su seña de identidad pasaron asimismo por el Calderón. Lo hizo Bruce Springsteen con sus cuatro horas de recital en 1988, envuelto en la bandera de enganche de 'Tunnel of Love' pero con un repertorio inagotable. Y U2 con 'Zooropa', más breve pero más denso en su concepto, con Bono ya convertido en la cara amable del activismo musical.

Madonna vestida con la camiseta rojiblanca, los incombustibles AC/DC en varias ocasiones, Bon Jovi y su concierto gratuito de casi tres horas ante su "público favorito", el pop amable de Coldplay o los ídolos adolescentes One Direction fueron también héroes en las noches del Calderón.

Entre los conciertos de la última etapa de vida del estadio, el más sobresaliente fue el que ofreció en 2016 otra leyenda viva, Paul McCartney, dentro de su gira 'One on one'.

McCartney dio un repaso impecable a toda su carrera, incluida la etapa de The Beatles. 'A Hard Day's Night', 'Can't Buy Me Love', 'Love Me Do', 'Let it Be' o 'Hey Jude' sometieron al público del Calderón a un 'lifting' emocional del que salió sin arrugas en el corazón.

Guns N'Roses, el 4 de junio, y Alejandro Sanz, el 24, cerrarán la nómina de actuaciones musicales de ese inmenso café cantante llamado Vicente Calderón.

El nuevo Wanda Metropolitano, que cuando era simplemente 'La Peineta' ya acogió espectáculos 'premium' a cargo, entre otros, de los propios McCartney y Springsteen, de R.E.M., Courtney Love o Metallica, tiene ante sí el reto de prolongar la relación duradera y feliz que mantienen el fútbol, el Atleti y el rock'n'roll.

Natalia Arriaga

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