Fútbol

Las 'cláusulas del miedo' a los futbolistas, un fraude laboral

  • Impiden a los jugadores cedidos saltar la campo contra sus clubes de origen
  • Merman el derecho a la ocupación efectiva del jugador
Morientes, a la izquierda, eliminó al Real Madrid de Champions siendo un cedido de los merengues. No tenía 'cláusula del miedo'. Imagen: Reuters

En el mundo del fútbol se ha hecho habitual hablar de las 'cláusulas del miedo', nombre que reciben las disposiciones de un contrato de cesión por las que clubes que prestan a sus futbolistas prohíben a esos mismos jugadores enfrentarse a su equipo de origen a menos que se paguen cantidades desorbitadas. Una modalidad de imposición que se convirtió en costumbre después de que el Real Madrid la sufriera en sus carnes a mediados de 2000, con cedidos como Fernando Morientes o Pedro Munitis convertidos en verdugos de los blancos en Champions o la Liga. El objetivo es que trabajadores a los que un equipo paga no acaben arruinando sus objetivos deportivos.

En términos generales, la contratación de trabajadores para cederlos temporalmente a otra empresa está prohibida, sólo podrá efectuarse a través de empresas de trabajo temporal. Sin embargo, esta posibilidad existe en la relación laboral del deportista profesional de modo que los clubes pueden ceder temporalmente a otros conjuntos los servicios de uno de sus jugadores con el consentimiento expreso de éste.

Las denominadas 'clausulas miedo' suelen encontrarse dentro de los términos del acuerdo. Son cláusulas que establecen, como condición para que el jugador cedido pueda jugar contra el club cedente, el abono de una cantidad que se fija en el contrato -desproporcionada en muchos de los casos- bajo el siguiente planteamiento: el jugador cedido no podrá jugar frente al club cedente salvo que abone la cantidad pactada a éste.

Pocos las regatean

Pocos han sido los casos en los que algún club hubiera abonado cantidad alguna para que el jugador pudiera participar. Un ejemplo fue el Oier Olazábal, cedido del Granada a la Real Sociedad. Gerónimo Rulli, arquero titular, no pudo disputar el duelo frente a los nazaríes, así que a los txuri-urdin no les quedó más remedio que abonar los 100.000 euros que fijaba el contrato de Olazábal para que el guardameta disputase ese partido contra el club al que pertenecía. En caso contrario, tendría que haber sido titular el tercer portero.

Muchas son las voces que entienden que la 'cláusula del miedo' atenta directamente contra las normas de la integridad de la competición en las que tanto hincapié viene haciendo la UEFA en los últimos años. En este sentido el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores no deja ninguna duda acerca del supuesto en que si un futbolista cedido desea jugar contra su equipo de origen pueda competir sin problemas.

Concretamente, la norma indica que "ningún club concertará un contrato que permita al/los club(es) contrario(s) y viceversa o a terceros, asumir una posición por la cual pueda influir en asuntos laborales y sobre transferencias relacionadas con la independencia, la política o la actuación de los equipos del club".

Vulneración de derechos laborales fundamentales al margen de lo establecido por la UEFA, la realidad es que estas cláusulas merman derechos laborales de los futbolistas, sin ir más lejos el de la ocupación efectiva. Es cierto que a los clubes les ampara la autonomía de la voluntad que permite la libertad de pactos entre los contratantes pero esta libertad encuentra su límite cuando se infringe la ley, circunstancia que podría darse en este caso dado que el Estatuto de los Trabajadores recoge como derecho laboral básico para los deportistas, el de la ocupación efectiva.

Cuando hablamos de ocupación efectiva hablamos del derecho que tiene el deportista -como cualquier trabajador- a desarrollar su trabajo. El trabajador no sólo tiene la obligación de trabajar; tiene también "el derecho" al trabajo, lo que se traduce en la correspondiente obligación del empresario de proporcionarle la actividad comprometida. La falta de trabajo atenta contra la dignidad profesional del trabajador, perjudica su formación y supone un agravio a su imagen profesional.

Como consecuencia de la 'cláusula miedo', el deportista ve vulnerado la posibilidad de intervenir en los partidos o lo que es lo mismo se vulnera su derecho a la ocupación efectiva en la medida que solo se podría prescindir del deportista en casos de sanción o lesión.

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