El Athletic Club está cerca de romper de manera llamativa (aunque hay historiadores que insisten en afirmar que no sería la primera vez) su tradicional política de fichajes. La norma no escrita de los leones implica que sólo pueden fichar futbolistas de Euskalherría (País Vasco, Navarra, Rioja y País Vasco francés) o de fuerte arraigo en estos territorios pese a haber nacido lejos de ellos (como fue el caso de Ernesto Valverde, natural de Extremadura). Ninguno de estos requisitos, sin embargo, se adaptan al perfil de Youssouf Diarra, un juvenil de 19 años nacido en Mali y que en breve se convertirá en futbolista del tercer equipo rojiblanco, el Basconia.
El asunto está levantando revuelo estos días en el Botxo. Diarra fichará después de que apenas haya pasado dos años en Navarra tras desarrollar parte de su vida en Lleida, a dónde aterrizó cuando apenas tenía 8 añitos.
En 2015, por recomendación de uno de sus representes, se mudó a Pamplona con sus padres. En estos 24 meses, ha jugado primero, en el Ardoi (un club vinculado con Osasuna) y luego con el Chantrea (éste cercano al Athletic).
Su rendimiento en ambas escuadras ha sido bueno y por eso fue invitado a pasar una prueba pública en las categorías inferiores del Athletic. Diarrá las ha superado. Jugará con el segundo filial pese a que son muchas las voces que afirman que haber estado sólo dos años en Navarra no es argumento suficiente para que encaje con la política de fichajes de los vizcaínos.
No son los únicos casos. Saborit es catalán, pero su madre es vitoriana. Ése fue el nexo que encontró el Athletic para atarlo. Laporte no nació si quiera en los territorios de Euskal Herria, pero jugar de niño en el Aviron Bayonnais de Bayona le abrió las puertas primero de la cantera, y luego del primer equipo.
Sus situaciones, sin embargo, no son tan llamativas como las de Diarrá, un 'asimilado' africano que promete dar que hablar sin si quiera haber tocado aún un balón como futbolista de los leones.