Fútbol

Valverde, el pacificador, y su pizarra, antídoto contra el caos del Barcelona

  • El técnico, la mejor noticia de un Barça lleno de líos extradeportivos
  • Su serenidad calma polémicas y sus métodos están dando resultados
Ernesto Valverde da instrucciones durante un partido del Barça en el Camp Nou. Imagen: EFE

Ernesto Valverde, entrenador del FC Barcelona, se ha convertido en la mejor noticia de la temporada para un club sacudido por el caos constante en el que, día sí, día también, se encuentra con problemas de todo tipo, la mayoría extradeportivos. Su sensatez, su carácter sosegado y pacificador, y su gestión del vestuario (amén de una pizarra bien afilada) están otorgando a los culés el antídoto necesario para evitar tanto lío.

Los sainetes comenzaron con el caso Neymar y siguieron con el divorcio entre la plantilla y el vestuario. Luego llegó la no renovación de Messi, la todavía menos renovación de Iniesta, las meteduras de pata de los directivos, los intentos frustrados de fichajes, la recogida de apoyos para la moción de censura a Bartomeu, los renuncios del presidente...

Un serial que ha seguido con el caso Dembélé y su lesión, ya de por sí preocupante. Róbert Fernández y el entorno del Barça se apresuraron a señalar la césped de Getafe como el causante de un problema ante el que ayer Valverde aportó toneladas de normalidad y sentido común.

"Un taconazo es lo más explosivo para el bíceps femoral, puede ocurrir y a mí me pasó [cuando era futbolista]. Es un gesto muy agresivo que entraña muchas posibilidades que pueda pasar, pero esto es experiencia. Un jugador más veterano quizá no lo hubiera hecho. Nunca ha tenido un problema muscular, no tiene esa experiencia para reconocer pequeñas molestias", empezó a explicar.

"En vez de mirar hacia atrás y lamentarnos, hay que mirar hacia adelante, ya queda un día menos para que reaparezca. Y sobre todo mirar las posibilidades que tenemos en el equipo, como Deulofeu, Aleix Vidal, Denis Suárez o André (Gomes). Buscaremos alternativas para poder jugar con once cada domingo. Prefiero centrarme en mi equipo pero miramos de reojo hacia abajo, al Barça B", comentó dando optimismo al asunto.

Lo hizo con un tono sosegado, sereno, sin buscar polémicas y tratando de inyectar toneladas de normalidad en lo que no deja de ser una lesión más en un equipo con una plantilla suficientemente preparada para afrontar cualquier ausencia.

Ése es el mensaje de un Valverde que ha demostrado que su equipo es rico tácticamente, lo que ha mejorado el rendimiento de los culés. Su actual dibujo, un 4-4-2 con rombo en la media capaz de convertirse en un 4-3-3 asimétrico (la banda izquierda es toda propieda de Jordi Alba) ha dado buenos rendimientos al equipo.

El entrenador, además, lo ha impuesto sin saltarse ninguna normal sagrada en la filosofía culé. Esto es, con la posesión por bandera. Esa vuelta al pasado ha sentado bien a un equipo que tampoco desprecia otras fórmulas de juego: los balones en largo y la velocidad no están prohibidas en el decálogo del 'Txingurri'.

Para colmo, con Valverde los suplentes funcionan. El sábado, dos de ellos, Paulinho y Denis Suárez, resolvieron ante el Getafe. También está intentando integrar a hombres que se daban por perdidos, como Vermaelen. Sólo con Alcácer está teniendo más problemas. El valenciano suma tres convocatorias fuera de la lista.

Pero ése es, por ahora, un problema menor a tenor de los buenos resultados y el buen rendimiento que inspira este Barça enchufado en Liga y Champions que, con su buen arranque de temporada, y mejor talante de su entrenador, parece estar olvidando los líos que llegan desde un palco revuelto. Muy revuelto.

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