Fútbol

Pep Guardiola se encara y empuja en varias ocasiones a Redmond, jugador rival del Southampton

  • Las imágenes daban la sensación de ser un roce tenso entre ambos
  • Guardiola insistió en que sólo le piropeó diciéndole lo bueno que es
Pep Guardiola se encara con Redmon después del partido frente al Southampton. Imagen: Reuters

Pep Guardiola es un tipo expresivo. En sus partidos suele demostrar un alto grado de emotividad con aspavientos y gestos de todo tipo. La celebración del 'Iniestazo' en Londres, ante el Chelsea, fue el más famoso (corrió toda la banda para abrazarse con sus jugadores) pero ha habido otros. Ayer, por ejemplo, volvió a las andadas... pero con un futbolista rival. El técnico del Manchester City se encaró y empujó en varias ocasiones a Redmond, jugador del Southampton.

Lo que aún no se sabe muy bien es si lo hizo enfadado (desde luego en las imágenes en directo no parecía muy contento) o desenfadado (tal y como él mismo explicó al final del partido).

¿Qué sucedió? Acabado el partido, victoria por 2-1 del City con gol de Stearling en el 96', Guardiola se fue a por Redmond. Primero lo abrazó y luego empezó a sujetarlo, a empujarlo más tarde e incluso a ponerse cara a cara a gritarlo. Redmond le contestó dos veces tapándose la boca y entre comentario y comentario, sonrió, lo que quizá hace creer que, efectivamente, había buen rollo entre ambos.

Preguntado en sala de prensa, Guardiola afirmó que sólo le había comentado que era un gran futbolista. "Sólo le he dicho lo gran jugador que es. El año pasado me di cuenta de lo gran jugador que es. Este año además no le hemos podido atacar bien porque se han defendido. Pero he hablado con Oriol Romeu o Van Dijk también, como con mis jugadores", insistió en su conferencia de prensa.

En la flash interview después del partido insistió en lo mismo. "No ha sido una discusión, solo hablaba de lo bueno que es. Hoy se han defendido mucho, pero en el Southampton hay jugadores con mucha calidad", insistió Pep.

Después del partido Guardiola también pidió perdón al árbitro porque su festejo del gol de Sterling fue exagerada según su propia visión. "Pero había que celebrarlo. Uno siempre cree, pero en esta ocasión, no puedo negar que pensaba que todo se había acabado con el empate. Estamos muy felices", insistió el técnico.

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