Fútbol

Benzema, el lunar que manchó la noche casi perfecta del Real Madrid ante el PSG

  • El francés fracasó en dos claras ocasiones en las que eligió mal
  • Sin apenas verticalidad, sólo destacó en la presión y juego combinativo
Benzema desperdicia una clara ocasión de gol ante Areaola. Imagen: EFE

Karim Benzema fue, ayer, la excepción del Real Madrid en medio de la excepcional noche blanca en el Parque de los Príncipes. El francés estuvo desacertado en la definición y, por momento, apático en la misión de buscar la portería contraria, aunque su trabajo destacó en la creación de juego y presión a la salida del balón rival, sobre todo en la segunda mitad.

Pero en lo que se refiere a su mal endémico esta temporada (marcar goles) el naufragio de Benzema fue absoluto, no sólo por no ver puerta, que es algo que puede pasar, sino por desperdiciar oportunidades clárisimas para los blancos.

Una, la primera, sucedió en el tramo final del primer acto. En el minuto 39, Karim se quedó solo en una contra larguísima que lo dejó ante Areola. Pero el francés, en lugar de lanzarse a por el gol, no aceleró el ritmo, quizá esperando que algún compañero le acompañara en segunda línea, le cediera la bola y marcara con más facilidad.

Como ese aliado merengue no apareció, Benzema remató a puerta, pero lo hizo con la pierna más cargada de apatía que de pólvora. Areola evitó el tanto y la bola se fue a córner. El 0-0 aún campaba en el marcador.

Luego en la segunda, con el 0-1 ya instaurado en el electrónico, en el minuto 66, en otra contra, Benzema desperdició una nueva galopada peligrosa, pero esta vez por exceso de egoísmo.

En un dos para tres franco, con Cristiano Ronaldo abierto a la derecha, el francés prefirió ejecutar él mismo el remate y no cedérsela a CR7. En su mente puede que pesara lo que había pasado al final de la primera mitad.

Esta oportunidad era menos clara para jugársela. Lo más eficaz parecía cederla al compañero desmarcado. Otra mala elección que terminó en saque de puerta, aunque la bola tocó en Marquinhos.

Así, desdibujado y carente de pegada, se mostró el francés en este apartado ofensivo. Eso sí, jugó bien a la espalda, supo buscar a sus compañeros en la elaboración y presionó con ahínco. Todas ellas tareas insuficientes para el delantero centro del Real Madrid y más si a tu alrededor el resto de jugadores desglosan un manual de fútbol excelente.

En el minuto 76 fue sustituido por Bale (tampoco el galés lo hizo mucho mejor) entre los pitos del público parisino, que no le perdona su pasado marsellés (el clásico en Francia es el PSG-Olympique) y la desaprobación generalizada del madridismo, que no le perdona su falta de pegada en una temporada para el olvido.

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