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Cantarero, el entrenador del debut de Torres: "A los 17 era igual que hoy"

EFE
19/05/2018 - 13:22

Madrid, 19 may (EFE).- Carlos García Cantarero tiene un lugar reservado en la trayectoria de Fernando Torres como jugador del Atlético de Madrid. Fue él, tercer entrenador que dirigió el equipo en la campaña 2000-01, el primer curso del equipo en el 'infierno' de Segunda División, quien hizo debutar a Torres, con 17 años.

García Cantarero (Madrid, 1961), actual seleccionador de fútbol de Puerto Rico tras una carrera que le llevó por el Atlético, Lvante, Elche, Cultural Leonesa y varios conjuntos centroamericanos, conversó con EFE sobre cuando Torres tomó la alternativa en una campaña muy dura en la que el técnico dirigió al equipo las últimas siete jornadas, y no logró el ascenso por diferencia de goles.

- Pregunta: ¿Cuándo escuchó hablar por primera vez de Fernando Torres? ¿Fue antes del Europeo sub-16 que ganó con España?

- Respuesta: Sí, claro. Era un muchacho que estaba en la casa, de esos futbolistas que cuando hablas con técnicos del club te hablan de él. Se le seguía con mucha atención porque se veía que tendría muy buen futuro

- P: ¿Con qué técnicos del juvenil habló en aquel momento?

- R: Recuerdo hablar de él con Abraham García que fue uno de sus entrenadores (en juveniles), pero también con otros entrenadores.

- P: ¿Pensó que llegaría tan lejos?

- R: Sí pensé que llegaría lejos, la verdad es que se le veían muy buenas condiciones, le acompañaba el físico aunque fuera delgadito, su estatura, el cambio de ritmo que tenía en ese momento... Son cosas que le iban a servir para triunfar en el fútbol.

A lo mejor de fútbol no sé tanto, pero de futbolistas sí, porque uno ve y se da cuenta cuando un jugador puede llegar o no. Luego pueden pasar cosas en el camino, pero en este caso se veía que, si no pasaba nada extraño, iba a acabar en el primer equipo del Atlético y haciendo una gran carrera.

- P: En el primer entrenamiento de Torres con el primer equipo, un 23 de mayo, hizo cuatro goles. También subieron esa mañana Diego Rivas y Antonio López, luego capitán rojiblanco, ¿qué recuerda de aquel día?

- R: Nosotros hacíamos fútbol en tres cuartos de campo. Ese día fue fútbol en espacio más reducido y él marcó 4 ó 5 goles y dijimos, que venga al día siguiente porque ha funcionado.

Tú piensas que va a triunfar, pero lo que uno no sabe es cuándo. Ése es el punto importante, cuando le subimos a entrenar uno tiene que ver si lo que ha rendido en el juvenil y en otras categorías lo puede rendir en ese momento y en ese instante con el primer equipo. Cuando llega y rinde y ves que sí, se dice: adelante.

- P: ¿Cuál era el ambiente en el club? El equipo estaba en su primer año en Segunda División, había empezado mal y usted fue el tercer técnico esa temporada.

- R: No era una situación sencilla, porque en esa temporada había estado (Fernando) Zambrano, luego Marcos Alonso y yo estaba en el Atlético B en Segunda B y nos iba bien, íbamos los primeros.

Entonces (Paulo) Futre (entonces director deportivo) me dice que si puedo coger el primer equipo, y era una situación complicada, porque el equipo estaba más cerca de los puestos de abajo que de los de arriba y había que terminar la temporada y pelear por conseguir el ascenso. Estuvimos cerquita, nos separaron los goles del Tenerife que fue quien subió. Terminamos empatados a puntos y la diferencia de goles hizo que el Tenerife de Rafa Benitez subiera.

En los clubes grandes todo se engrandece, pero la interioridad de aquel equipo era normal, teníamos que jugar el domingo, preparábamos el partido con muchas ganas y con mucha ilusión. No se consiguió el objetivo de ascender, estuvimos cerca, pero la experiencia fue muy buena, porque ellos dieron todo.

- P: El debut de Torres fue, cuatro días después de aquel entrenamiento, contra el Leganés, un 27 de mayo de 2001. ¿Cómo fue?

- R: Ese partido fue en el Vicente Calderón y todo el mundo estaba con la ilusión de que debutase ya, y yo lo iba a poner a jugar. El partido estaba empate a cero y entendía que la incorporación de él nos podía ayudar a romper un partido espeso, y además no nos valía otra cosa que no fuera ganar.

Yo iba a hacer el cambio, y justo en ese momento (José Juan) Luque marcó un gol de falta. Paré el cambio, porque después de un gol es conveniente ver cómo está el partido antes de decidir, así que lo volví a mandar a calentar, supongo que para decepción de los aficionados.

Pero en seguida lo volví a llamar porque estaba seguro de que nos iba a aportar algo, evitar que ellos se vinieran encima de nosotros, y así fue, él entró, era un día caluroso, y fue como si hubiéramos abierto las puertas y hubiera entrado aire fresco.

- P: ¿Cuál era la habilidad que más destacaba de Torres en su inicio?

- R: Primero la capacidad para el gol, segundo el cambio de ritmo -es una cualidad que está reservada a muy buenos futbolistas-, y luego en una vertiente más personal, que afecta mucho a lo deportivo, que era un chico tranquilo. Tú no le veías esa sensación de futbolista con tensión, nervios, que esta es mi oportunidad, qué pasa si no me sale bien, no se le caía el mundo. Llegó como si llevara allí diez años.

Aunque para ser justos, el resto de la plantilla, que era gente de mucha trayectoria, tuvo con él un comportamiento excepcional, cómo lo acogieron, cómo lo cuidaron... Ese vestuario estaba formado casi todo por jugadores internacionales, Kiko Narváez, Salva Ballesta, Toni Jiménez, Carlos Aguilera, Hugo Leal... Eran todos jugadores de grandísimo nivel, ellos ayudaron a que se sintiese como uno más. Pero te pueden ayudar mucho, que si no lo tienes tú...

- P: ¿Le sorprendió la madurez de un chico de 17 años?

- R: Sí. Yo creo que la explicación más clara es que el Fernando Torres de hoy para mí me es igual que el Fernando de los 17, a ese nivel de persona, su manera de manejarse ante las situaciones, con 17 años era igual.

Eso es lo más destacado de la personalidad de Fernando. Y ahora con 34 años, le ves hecho una persona que te transmite tranquilidad, que te transmite cosas buenas.

- P: Su primer gol fue en el Carlos Belmonte contra el Albacete, donde hizo el único tanto del partido saliendo a falta de diez minutos.

- R: Sí, nosotros teníamos que ganar todos los partidos, no nos quedaba otra. De hecho, si hubiéramos ganado el que empatamos en Lleida hubiéramos ascendido.

Ese gol yo recuerdo que cuando acabó el partido, Paulo Futre se me acerca y me dice "ese gol es un gol de delantero", porque hace un movimiento hacia adelante, se desmarca hacia atrás y remata. Es un movimiento de delantero, de delantero bueno.

En ese partido sucedió algo que para mí es de esas cosas que marcan. Estaba jugando Kiko, que había sido el gran ídolo del Atlético de Madrid en esos años, y el cambio fue que salió Kiko y entró Fernando Torres, que entra y marca el gol. Ahí yo pensé: este es el relevo generacional del ídolo que fue y del ídolo que va a ser después.

- P: Aun así, aquel año no se consiguió el ascenso, ya que Betis y Tenerife ganaron en la última jornada y acabaron por delante. ¿Cómo se lo tomó el vestuario?

- R: Cuando terminó el partido en Getafe (ganó el Atlético 0-1, gol de Luque con Torres titular) y supimos que el Tenerife había ganado hubo muchísima tristeza.

Hay que estar ahí para vivirlo. Un vestuario callado, la gente muy fastidiada con la situación. Te quedaba otro año en Segunda y en cierto modo, fue eso que se dice de nadar para morir en la orilla, eso fue lo que nos pasó.

Yo hablé con todo el grupo al terminar el partido y qué vas a hacer, empezar de nuevo. La siguiente temporada, que iniciaron con Luis Aragonés, lo lograron.

- P: Torres se estabilizó en la delantera del Atlético y llegó a Primera, pero no logró ganar títulos y decidió marcharse al Liverpool inglés, ¿qué le pareció esa decisión?

- R: Yo ya no estaba en el club, eso lo vivo desde fuera, por lo tanto es mi opinión. Son las cosas normales del fútbol, en el fútbol actual hay futbolistas que empiezan y terminan su carrera en el mismo club, pero cada vez son menos.

En este caso la diferencia es que en el momento álgido de su carrera surge la opción de ir fuera del Atlético, pero creo que se hizo de muy buena manera por todas las partes, no generó un conflicto. Fernando lo vio muy bien, el club también, y se dio como algo natural.

Incluso creo que para él era bueno, porque él muy joven había cargado con la capitanía del equipo, con la responsabilidad de muchas cosas, siendo muy muy joven. Creo que eso a él le supuso un respiro en muchos sentidos.

- P: ¿Qué pensó cuando Torres volvió al Atlético en 2015 y ahora cuando se marcha?

- R: El fútbol tiene una cosa que ha cambiado mucho, que hay horizontes muy interesantes cuando en tu club hay otras circunstancias, tienes una posibilidad de hacer unos años más en otros horizontes.

En la historia del Atlético ha habido entrenadores magníficos, pero yo creo que Luis Aragonés y Diego Simeone son portada de la historia de los técnicos del Atlético, ambos como futbolistas y técnicos son decisivos en la historia del club.

Creo que la decisión está bien tomada, porque aparte el club va bien. Son decisiones difíciles, muy difíciles, pero si es bueno para todos está bien.