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Torres, el 'Niño' forjado en rojiblanco

EFE
19/05/2018 - 13:22

Madrid, 19 may (EFE).- El delantero Fernando Torres, que culminará este domingo su trayectoria con el Atlético de Madrid tras la última jornada de Liga ante el Eibar, es un futbolista forjado en rojiblanco desde que fue seleccionado siendo un niño por los técnicos del club en el campo madrileño de Cotorruelo.

La trayectoria del 'Niño' que se despedirá este domingo del club de su vida, en el que planeaba retirarse pero en el que decidió al final de esta temporada salir para seguir teniendo un papel protagonista en otro conjunto, tiene su génesis en los campos del polideportivo Ernesto Cotorruelo, en el barrio de Carabanchel.

Allí llegó un rubicundo Fernando Torres después de haber pasado por la selección previa que hacían en el Parque de las Cruces (entre los distritos de Latina y Carabanchel, sur de Madrid) donde los técnicos rojiblancos Víctor Peligros y Pedro del Mazo seleccionaban chicos prometedores de entre 500 chavales que se acercaban.

"A la semana siguiente, esos que habían seleccionado, 40 ó 50, los mandaban a Cotorruelo y Manolo Rangel puntuaba y evaluaba mientras yo andaba de un sitio a otro tomando notas", recordaba en unas declaraciones a la web del club Manuel Briñas, el histórico empleado del club, a quien Fernando Torres revela como su descubridor y al que regaló la camiseta de su gol 100 en 2016.

Briñas ya había oído hablar antes del chico rubio de las pecas, ya que un conocido, de nombre Joaquín y vecino de la localidad madrileña de Fuenlabrada, le había hablado de un chico que era "una maravilla" y que jugaba en el conjunto Rayo 13 de Fuenlabrada, al sur de la capital de España.

"Cuando llegó allí y me enteré que era ese, me llamó mucho la atención. Me crucé con él y le dije: 'Chaval sigue así, tu estás hecho para ser jugador del Atlético de Madrid, tu jugarás en el Atlético de Madrid'. Y es lo que Fernando ha dicho siempre, pero se ha confundido la gente con que yo era el descubridor al oír esa frase que él ha dicho muchas veces", revela Briñas.

Sin embargo, no fue él quien hizo la primera evaluación, sino Manolo Rangel, quien al ser preguntado por Briñas sobre la nota que merecía "el rubio de las pecas", le dijo: "Vamos a ponerle un diez más uno". El veterano ojeador rojiblanco no dudó del pronóstico de su compañero.

Fernando Torres ingresó en el fútbol formativo rojiblanco con once años y en categoría alevín, a partir de la cual fue progresando, hasta que topó con otro técnico que marcaría su formación como futbolista: el técnico del juvenil Abraham García.

García, actualmente entrenador de la Gimnástica Segoviana de Segunda División 'B', escuchó hablar de Fernando Torres por primera vez cuando él dirigía al cadete 'A' y el de primer año había ganado la Copa Nike, uno de los torneos de prestigio por aquel entonces. También fue elegido el mejor cadete del año.

Al año siguiente, en el juvenil de Primera Nacional, García y Torres coincidieron por primera vez. "Él era todavía de edad cadete. Fue un año de pasar de categoría de niños a una más exigente", rememora el preparador en una conversación con EFE.

Torres destacaba en aquel momento por "unas condiciones increíbles para jugar al fútbol", en la opinión de su entrenador.

"A pesar de la edad, tenía un físico espectacular y se veía que tenía condiciones, musculatura, un chico alto, a nivel físico se veía que podía tolerar la carga de entrenar con chicos de mayor edad En lo futbolístico era un diamante en bruto", señala García.

"De pequeño era tremendo, era muy bonito de ver. El fútbol entonces no es como ahora que es muy físico, con jugadores que son físicamente portentos y técnicamente buenos. Cuando Fernando entraba el fútbol era más pausado y él marcaba diferencias, tenía un cambio de ritmo y una potencia brutal", añade.

Su segundo año juvenil no fue sencillo, ya que un problema de rótula en la pretemporada le obligó a empezar a jugar más tarde. En este sentido, Abraham García recuerda que no solo las condiciones técnicas acompañaban a Torres, entonces con 16 años, sino también la mentalidad.

"De pequeño era un chico tímido, hablaba cuando tenía que hablar, y era una persona que veía bien el momento adecuado. Él que habla mucho se equivoca y él sabe tener su sitio, de pequeño sabía escuchar. Mi intervención sobre él fue decirle lo que le venía por delante y ponerle sobre aviso", explica García, que define su labor en esa etapa como la de un educador, más que un entrenador.

También fue una etapa de mejorar en lo futbolístico, como recordó Fernando Torres en una visita a EFE: "Abraham me enseñó a que no me preocupara por mis defectos, sino que potenciara mis virtudes. Si eres rápido, potencia ser más rápido, mejora tu velocidad, tus desmarques", explicó entonces.

Durante esta temporada en División de Honor de juveniles llegó el 'boom' de Torres, especialmente por su actuación con la selección, con la que ganó el Europeo sub-16 como máximo goleador del torneo, aunque también con el juvenil llegó a la final de la Copa de Campeones, en la que cayeron derrotados contra el Osasuna.

Unos días después, llegó la oportunidad con el primer equipo, en su primer año en el 'infierno' de Segunda División. El entrenador Carlos García Cantarero le llamó a entrenar a finales de mayo de 2001 y esa misma semana entró en la convocatoria para el partido contra el Leganés, en el que se produjo su debut, un 27 de mayo.

Abraham García recuerda perfectamente cómo fue aquella charla con ese juvenil que iba a tener próximamente la alternativa por el primer equipo sin pasar por el filial.

"Le dije que había llegado su oportunidad y que ahora había que ir hacia adelante, que dejara de pensar que era un juvenil y pensara en que era del primer equipo y que su vida cambiaba. Que intentara escuchar mucho, que no armara mucho revuelo, que si le habían llamado era por algo", señaló a EFE el entrenador.

Lo demás, es historia: debut contra el Leganés y primer gol con el primer equipo rojiblanco una semana después, en el Carlos Belmonte de Albacete.

Un ascenso, unos años duros en Primera en los que fue bandera y escudo de un club en reconstrucción, un paso exitoso por la 'Premier League' inglesa y los éxitos con la selección española, y el retorno al Atlético, que concluirá este domingo tras haber logrado su primer título, la Liga Europa.