Fútbol

La foto más íntima del día que Iniesta no quería que acabase

  • El capitán culé cumplió con un último rito antes de marcharse del Camp Nou
  • Sólo, en un estadio vacío y descalzo, se sentó en el centro del campo varios minutos
  • Ahí, donde empieza todo partido, comenzó a asumir Andrés el peso del adiós
Iniesta, solo en un Camp Nou vacío, en su último momento como capitán del Barça. Imagen: Getty

Iniesta no quería que acabase. Le costó salir del Camp Nou. Era su último día de blaugrana y al manchego el cuerpo y el alma le pedían anclarse para siempre en un océano de césped donde se hizo infinito, como recordaba el lema con el que el Barça le tributó un homenaje sentido y merecido. Masivo y multitudinario. Quizá fue eso lo que a Iniesta le sobró llegado el último instante. Le sobró gentío y le faltó soledad. Necesitaba intimidad para deglutir en lo privado de sus emociones la inmensidad de la despedida.

Acabado el partido, abrazado a otra inmensidad, a la de un Camp Nou vacío, el manchego cumplió con un último rito.

Descalzo, sintiendo cada brizna de césped, el capitán en retirada se marchó al centro del campo y ahí se sentó respirando la nada que le contemplaba, llenando sus pulmones del todo que vivió ahí. En el punto donde empieza cada partido. En el que terminaba anoche su carrera culé.

Iniesta, sólo en la inmensidad del Camp Nou. Imagen: Getty

Fueron escasos minutos en los que, sin nadie a su alrededor, con unos escasos testigos desde la grada, Iniesta dio su último impulso previo a la despedida definitiva.

Giró sobre si mismo, se hizo sendas fotos con cada uno de los cuatro costados que rodean al tapete en el que repartió lecciones de magia, y tal cual llegó, se fue. Descalzo, caminando despacio y en silencio. Levantando el ancla. Despidiéndose para siempre en el día que Iniesta no quería que acabase

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin