Fútbol

Los cinco meses que han sumergido al Real Madrid en el caos

  • Los adioses de Zidane y Cristiano no tuvieron respuesta en la entidad
  • Lopetegui se hizo cargo de un equipo descompensado y con fisuras
  • El club blanco, expuesto a improvisaciones, parece no encontrar la tecla
Florentino Pérez, junto a Zinedine Zidane en su última rueda de prensa como entrenador del Real Madrid. Foto: Getty.

Con las asas de la Decimotercera Champions aún calientes, en las oficinas del Real Madrid el pasado 31 de mayo se produjo un auténtico terremoto con la inesperada marcha de Zinedine Zidane tras dos años y medio plagados de éxitos al mando del banquillo blanco. Cinco meses más tarde, la entidad de Concha Espina parece haberse sumido en el caos y la improvisación, expuesta a sus propios errores y la cruda realidad. Una carrera de cinco meses por la que en el Santiago Bernabéu se ha pasado del cielo al infierno a velocidad de crucero.

Sin Zidane, la adquisición por sorpresa de Julen Lopetegui supuso un golpe de mano de la directiva encabezada por Florentino Pérez. Al margen de las consecuencias para una Selección que se descalabró en el Mundial, la elección, no exenta de riesgos, tenía cierta lógica: se escogía a un técnico del gusto de la plantilla, que intentaba practicar un buen fútbol y conocedor de la casa.

Menos de un mes después de la llegada del técnico vasco, Cristiano Ronaldo se marchó de la entidad en un golpe que, esta vez, no tuvo respuesta. El desafío fue mayúsculo en ese momento: el club tenía que encontrar un sustituto al, probablemente, el mejor jugador de su laureada historia. No llegó Kylian Mbappé y tampoco lo hizo Neymar. Ni ellos ni la multitud de nombres que sonaron durante esas semanas. Solo lo hizo Thibaut Courtois para un puesto que en los últimos años estaba cubierto satisfactoriamente, además de un Mariano que se perfilaba como suplente, un Odriozola que venía a dar aire a Dani Carvajal y un Vinicius sobre el que depositar toda la responsabilidad es (por mucho ruido mediático del que se le rodee) una insensatez.

La confianza del club en el bloque constituyó todo un maquillaje a un verano errático, en el que hubo atenuantes (muchas de las opciones eran complicadas y contaban con la negativa de sus clubes) pero también una lectura de la realidad poco afortunada: el fútbol actual, hasta una corrección de sus nuevas tendencias, exige grandes gastos para hacer fichajes de relumbrón que, además, el Real Madrid está en condiciones de hacer. Un cóctel sin dosis de autocrítica, reflejado en el duro comunicado del club hacia Lopetegui haciendo referencia a los ocho Balones de Oro que el vasco y su equipo no han sabido aprovechar. Un 'dardo' al técnico que también da de refilón a la plantilla y que, voluntariamente o no, esquiva la responsabilidad que debe recaer en el palco.

Julen Lopetegui, en un entrenamiento con el Real Madrid. Foto: Getty.

Con estos mimbres comenzó Julen Lopetegui una temporada que ha desnudado rápidamente las carencias de la entidad. La plantilla, que muestra secciones cubiertas con mucho nivel (es el caso de un centro del campo de quilates y una portería incluso sobrecargada), muestra una descompensación en el centro de la defensa (solo Nacho, cuando no juega en los laterales, representa una solución de suficiente entidad junto a Ramos y Varane), el flanco zurdo (Marcelo solo tiene en Reguilón un relevo) y el ataque (Bale, Benzema y Mariano suman solo 11 goles en dos meses y medio de competición).

Tras los nombres, el rendimiento. El Mundial no ha sentado nada bien a diferentes jugadores que pagan el esfuerzo de una temporada 17/18 extensísima, de 11 meses. Futbolistas como Luka Modric, Raphael Varane, Toni Kroos, Marco Asensio o Sergio Ramos están por debajo de lo exigible, lo que conlleva que, aunque la forma siempre es recuperable, la escuadra replique actualmente situaciones que se dieron el curso pasado.

El Real Madrid es incapaz de controlar los partidos en su totalidad, independientemente del rival que tenga enfrente, y es débil atrás. Situaciones que en la temporada anterior se pudieron dar (de hecho, la temporada en Copa y Liga finalizó en invierno) pero que fueron paliadas con el acierto arriba y el hambre de Cristiano Ronaldo contagiado al resto del plantel, en este curso no se están superando. En este sentido, Gareth Bale, heredero del trono del portugués, se sienta en el banquillo de los acusados: no está siendo el líder por el que el conjunto blanco pagó, hace cinco años, más de 100 millones de euros.

En definitiva, una ola de inmovilismo que se ha llevado por delante a un Lopetegui que tampoco tuvo en sus manos la capacidad para cambiar la dinámica peligrosa en la que ha entrado el vigente campeón de tres Champions consecutivas.

Un futuro incierto

Con la sospecha de un cambio de ciclo de fondo, el Real Madrid (al igual que todos los clubes de fútbol del planeta) ha tomado la decisión más fácil: cortar la cadena por el eslabón del técnico. Se ha tratado de un proceso penoso, de larga duración, casi agonizante, que comenzó con la derrota de los blancos en Moscú ante el CSKA, cuando al equipo se le vieron las primeras costuras. Tres semanas en las que se ha barruntado mucho el futuro del banquillo del club y que, sin embagro, no ha tenido como resultado ninguna planificación concreta.

La solución provisional es la de Santiago Hernán Solari, técnico del Castilla, quizá con el recuerdo de Zidane en la cabeza (hay cosas que, por perfectas, suelen ser irrepetibles). La búsqueda de sustituto a Lopetegui da señales de una preocupante improvisación a la que no ayuda un contexto casi imposible.

Los pocos técnicos que suenan con opciones presentan dificultades. En lo referente a Antonio Conte, el asunto es significativo: el italiano, técnico de constatada experiencia y, como diría Luis Aragonés, 'con el culo pelao', se ha mostrado reacio a un caramelo como el banquillo blanco por considerarlo de alto riesgo y solo habría abierto la puerta a su llegada si lo hiciese blindado por un cuerpo de confianza.

Uno de los vestuarios más difíciles de gestionar del mundo fútbol aparece a día de hoy como un escollo más para superar una situación para la cual el Real Madrid aún no tiene soluciones claras. Con un arsenal de armas descompensado, un Solari del que no se sabe su futuro exacto y más dudas que certezas en la faltriquera, la entidad de Concha Espina ha visto cómo la moneda ha caído cruz merced a una galería de improvisaciones y errores de planificación. Una situación todavía reversible para la que, de momento, no ha encontrado respuesta.

comentarios1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

Comentarios 1

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

Hala madrid
A Favor
En Contra

Pues yo me quedo con los 5 años en los que se han ganado 4 copas de Europa!!!!!!,,xd!!!!!!!,Eso no lo ha hecho ni lo hará otro club que no sea el Real Madrid.

Puntuación -1
#1