Fútbol

Suecia, un colectivo rocoso y muy competitivo sin grandes estrellas

Copenhague, 2 dic (EFE).- Suecia, emparejada hoy con España en el sorteo de la fase de clasificación para la Eurocopa 2020, vive una de las épocas más brillantes de su historia reciente, gracias al insospechado éxito de un colectivo sin estrellas.

Mucha parte del mérito descansa en su seleccionador, Jan "Janne" Andersson, que ha exprimido al máximo los recursos de un equipo que parecía condenado a la mediocridad con la retirada tras la Eurocopa 2016 de su máxima estrella, Zlatan Ibrahimovic.

Pero Andersson ha revertido todos los pronósticos y ha obtenido unos resultados sorprendentes: clasificó a Suecia a un Mundial tras dos ausencias seguidas, la llevó a cuartos de final -su mejor puesto desde Estados Unidos 94, donde fue tercera- y ahora acaba de lograr el ascenso a la máxima categoría en la Liga de Naciones de la UEFA.

En la última fase de clasificación, Suecia acabó segunda de su grupo, dejando fuera a Holanda y por detrás de Francia, a la que derrotó en Estocolmo; y en la repesca hizo la gesta de eliminar a Italia, por primera vez fuera de un Mundial en seis décadas.

Suecia volvió a sorprender el verano pasado en la Copa del Mundo acabando primera de un grupo con México y Alemania, y echando a Suiza en octavos, pese a perder luego con Inglaterra.

Arrancó mal la Liga de las Naciones con derrota en casa contra Turquía (2-3), pero luego empató en Rusia y ganó a turcos y rusos los dos siguientes partidos para ganar el grupo.

Y lo ha hecho sin tener a ninguna estrella, compensando con orden y trabajo colectivo las limitaciones de un equipo cuyos delanteros tampoco andan sobrados de gol.

La retirada de la selección de Toivonen y la falta de acierto de Guidetti y Thielin han hecho que Andersson optase en los últimos partidos por adelantar a Claesson y colocarlo junto al veterano Berg, que sigue siendo titular aunque juega en los Emiratos Árabes, en el clásico 4-4-2, donde imperan el orden y un estilo directo.

Y el experimento le ha funcionado, a pesar de que no ha podido contar por lesión con su mejor jugador, el interior del Leipzig Emil Forsberg, el hombre de más talento del equipo.

Pocos jugadores personifican el espíritu del equipo como su capitán, Andreas Granqvist, un central rocoso pero fiable, infalible desde los once metros, que tras un gran Mundial abandonó el fútbol ruso a sus 33 años para jugar en la Segunda división sueca con el Helsingborg, su club de toda la vida.

Sin el jugador que ha marcado a la selección en la última década y media, "Ibra", su máximo goleador histórico, Andersson ha sabido recuperar los valores colectivos tradicionales del fútbol sueco y ha logrado resultados inesperados, de forma parecida a cómo conquistó hace tres años el título de liga sueco con el modesto Norrköping.

Once habitual: Olsen; Lustig, Lindelöf, Granqvist, Augustinsson; Larsson, Ekdal, Johansson, Forsberg; Claesson, Berg.

Anxo Lamela

WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin