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Correa denuncia el "desinterés" de la UE por América Latina

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, denunció este viernes "el desinterés" de la Unión Europea (UE) por América Latina, al tiempo que abogó porque la cooperación y la cohesión social reemplacen el libre comercio como base de las relaciones birregionales, al término de una visita a Bélgica.

"No hay interés de la Unión Europea en América Latina y las relaciones bilaterales están estancadas", exceptuando con Chile, México y Brasil, declaró Correa en una conferencia sobre las relaciones entre ambos bloques celebrada en Bruselas, en el segundo y último día de su viaje oficial.

Los lazos regionales "adolecen de una inercia preocupante y una lógica de libre comercio que ya fracasó" y esto explica por qué Ecuador se salió del Acuerdo de Asociación entre Bruselas y los países andinos, que, con la partida de Bolivia, ya sólo incumbe a Perú y Colombia, señaló el mandatario.

Bruselas limitó el Acuerdo de Asociación a un "simple" Tratado de Libre Comercio, dejando de lado los pilares de diálogo político y cooperación, algo "tremendamente peligroso para los países pobres", denunció.

El dirigente se mostró sin embargo abierto a volver a la mesa de negociaciones si los europeos aceptan reincorporar ambos pilares y siempre y cuando se resuelva el contencioso sobre los aranceles que la UE aplica a la importación de bananos y en vías de solución en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Si se cumplen estas condiciones, Ecuador podría "continuar las negociaciones" con la UE, indicó Correa, añadiendo que la cuestión podría ser abordada durante una reunión bilateral en febrero.

Para el presidente, las negociaciones birregionales "no sólo deben basarse en el intercambio comercial", sino que es "clave" reforzar el diálogo político para avanzar en materia de cooperación, la lucha contra la pobreza o el cambio climático.

En esta última materia, Correa presentó su iniciativa Yasuní ITT, por la cual Quito plantea dejar bajo tierra 850 millones de barriles de petróleo y dejar de emitir 410 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Correa trató estos asuntos con el recién designado presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, y con las autoridades belgas con las que se reunió, como el líder de los socialistas, Elio Di Rupo, y los presidentes de la Cámara de Representantes y el Senado.

Interrogado en rueda de prensa sobre los frutos de su viaje, el dirigente estimó importante que Europa "conozca" a los líderes latinoamericanos que son tachados de "populistas", pero que en realidad lo que son es "muy populares" en sus países.

"Algunos confunden populismo con popularidad y critican a los Gobiernos de Bolivia, Ecuador o Venezuela", porque "no hacemos lo que quieren que hagamos las élites del país", espetó Correa.

El mandatario no dudó tampoco en defender un controvertido proyecto de ley en su país para regular los medios de comunicación que, dijo, servirá para acabar con la "desinformación" de uno de los "poderes más impunes en América Latina".

"No hay libertad de prensa sin responsabilidad", recalcó el dirigente, argumentando que el texto evitará que la prensa "siga haciendo lo que le da la gana" y acarree con las consecuencias de "mentir" o "desinformar".

También arremetió contra la prensa europea, especialmente contra el diario español El País, por el "papel muy triste" que desempeñó a su juicio en la crisis entre Quito y Bogotá provocada por una incursión del ejército colombiano en territorio ecuatoriano en 2008 para atacar un campamento de las FARC.

El País "tuvo un papel muy triste" a la hora "de transmitir la posición colombiana y hacernos pasar por cómplices de las FARC", criticó.

Tras su paso por Bélgica, país en el que estudió y conoció a su esposa, Anne Malherbe, Correa viajará el sábado a Portugal para asistir a la Cumbre Iberoamericana que se abrirá el domingo.

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