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China levanta las infraestructuras deportivas de África

AFP
27/05/2010 - 14:54

Para luchar contra la falta de infraestructuras deportivas, una de las carencias africanas, cada vez más países llaman a empresas de China para construir sus estadios, lo que el país asiático aprovecha para cerrar acuerdos de cooperación.

Uno de los lemas de esa cooperación puede ser 'Petróleo a cambio de fútbol'. En Camerún, por ejemplo, el Estado prevé construir con empresas chinas dos nuevos estadios, porque este país, considerado el 'rey' del fútbol africano, no tiene una gran 'Catedral' para el balompié.

De hecho, Camerún negocia un préstamo de 272 millones de francos CFA (unos 430 millones de euros) a China.

Pero un acuerdo que dé acceso a ese capital comprende también una compensación económica que lleve a la explotación de pozos de petróleo en Zina y Makary, por valor de 80 millones de dólares (65,1 millones de euros).

Los tratos de este tipo se multiplican y a la población local le seduce, por lo que China profundiza sus lazos con el continente gracias a su diplomacia de construcción de estadios.

En total, China ya ha construido 52 campos de fútbol, según la prensa del país asiático, en el continente negro, pero las aspiraciones en África de la particular diplomacia de Pekín no han terminado.

Los chinos construyeron seis estadios para la Copa África de Naciones (CAN) de Mali (en 2002), los cuatro de la disputada este año en Angola, y ya trabajan en el futuro gran campo de fútbol de Argel, en Lusaka (Zambia), además de hacerlo en las instalaciones de la CAN-2012 en Guinea Ecuatorial y Gabón.

"Portadora de un discurso ideal y de una política con cheques generosos, Pekín ha logrado una entrada rapidísima en el continente africano", explica Philomène Robin, investigadora en Relaciones Internacionales de la asociación Terra Nova.

Según Issa Hayatou, presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), el continente "no se fija en quién construye", explica a la AFP. "Lo que nos importa, es que los estadios respeten nuestras exigencias. Es el gobierno de cada país el que elige quién construye cada estadio", agrega.

Las infraestructuras deportivas no representan un gran mercado, pero presenta "una gran dimensión simbólica en un contexto donde la relación con China se está degradando", explica el profesor William Leday, geopolitólogo especialista de África del Oeste.

China todavía no compite con los socios de siempre de África, Francia, el Reino Unido y la Unión Europea, pero está extendiendo su influencia sobre el 'continente negro'.

Los chinos han puesto en marcha una cooperación con la región en la que ambos salen ganado, tal y como promoviera en 2006 el Forum sobre la cooperación sino-africana de Pekín.

Como en el caso del petróleo camerunés, China también firmó acuerdos con Ghana, en el momento de la construcción de los estadios de la CAN-2008, para explotar la bauxita del país.

La cooperación 'a la china' se enorgullece de no interferir en las cuestiones internas de los países, algo que puede seducir a los autócratas de algunos estados del continente.

Pero "muchos intelectuales, que se alegran del crecimiento de la presencia China" en África, "juzgan de manera crítica su modo de actuar", según un informe de la Fundación Ebert Stiftung (FES), que pone en marcha proyectos de desarrollo político y social.

"Consideran que la construcción de estadios, aunque es algo bueno, no aporta nada al desarrollo", explica dicho texto.

eba/sm/psr