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India trabaja a marchas forzadas a solo una semana de Juegos de Commonwealth

Toallas limpias y dobladas con sumo cuidado esperan a los atletas en las habitaciones de la ciudad deportiva de Nueva Delhi donde los obreros trabajan a marchas forzadas ante las "considerables" tareas pendientes a una semana de la inauguración de los Juegos de la Commonwealth.

"El trabajo que queda por hacer es considerable", declaró este fin de semana Mike Fennell, presidente de la Federación de los Juegos de la Commonwealth, tras una visita a la ciudad deportiva en medio de la lluvia de críticas que cae sobre India desde hace días.

Un ejército de hombres y mujeres de la limpieza se afanan en los pasillos de la ciudad en restregar los cuartos de aseo, cuya suciedad sorprendió a los representantes de los equipos extranjeros que participan en estos Juegos.

Se cruzan con obreros encargados de evitar la proliferación de mosquitos, ante la epidemia de dengue declarada en la capital india, con electricistas o con vidrieros.

"No funcionaba nada bien cuando llegamos hace dos días", afirmó a la AFP Jefri Ngadirin, responsable del equipo de Malasia. "Trabajamos a fondo para que todo esté OK cuando nuestros atletas lleguen el martes", añadió.

Jefri Ngadirin afirma haber movido muebles, limpiado habitaciones y atosigado a los responsables indios para reparar el aire acondicionado y las tuberías de algunas habitaciones.

"Los organizadores prometieron ayudarnos (...) Avanza bien. Pero no habían planificado nada. Este lugar tendría que haber estado listo en julio", lamenta.

David Ojong, jefe de la delegación camerunesa, no está seguro de que las instalaciones puedan hacer frente al número creciente de atletas que llegarán de aquí al 3 de octubre, cuando se inaugurarán los Juegos.

"Cuando llegamos los alojamientos estaban muy sucios y sin acabar", contó. "Mejora rápidamente pero hay que seguir. Desde hace unos días -añade- es un hervidero de obreros".

Yan Huckendubler, de la delegación del equipo canadiense, comprende que los atletas estén preocupados.

"Son jóvenes que a veces sacrificaron dos años de su vida para entrenarse para los Juegos. Les prometieron las mejores condiciones posibles", recuerda.

"Los atletas necesitan concentración, no preguntarse en qué estado estarán los baños. Los terrenos de entrenamiento en las inmediaciones de la ciudad deportiva son excelentes. Por eso extraña que los organizadores hayan descuidado completamente la ciudad", declara el canadiense.

El estado de la ciudad deportiva no es lo único que genera descontento. El presidente de la Federación de los Juegos también cita los transportes, la seguridad, los peligros de incendio, los planes de evacuación y los servicios médicos.

Tras unos días de incertidumbre sobre la participación de algunos países en estos Juegos empieza a aflorar el optimismo.

"Hay tantas personas que trabajan duro para resolver las dificultades", afirma Linda Philpot, una médica del equipo australiano.

Unos 7.000 atletas y miembros de las delegaciones de 71 países, principalmente antiguas colonias británicas, participarán del 3 al 14 de octubre en la decimonovena edición de los Juegos, que supuestamente deben servir de vitrina para dar una imagen moderna de India.

bgs/fmp/erl/me

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