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Aumenta la tensión entre Siria y Turquía, que tacha de 'hostil' el régimen de Bashar

Las deserciones en el ejército sirio aumentan; Jordania ya ha concedido asilo político al primer piloto. Imagen: Archivo

Turquía, único país miembro de la OTAN limítrofe con Siria, afronta una crítica prueba de sus aspiraciones regionales. En respuesta al derribo de un avión de combate por parte de las fuerzas de Bashar el Asad, Turquía ha desplegado tropas antiaéreas y lanzacohetes en la frontera con Siria. A partir de ahora sus fuerzas armadas consideran a Siria país hostil. Cualquier elemento militar que se aproxime a la frontera será considerado "una amenaza". Las palabras del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, sientan las bases para futuros incidentes pero, por ahora, Turquía no irá a la guerra con Siria.

Ankara asegura que se trataba de un F-4 de reconocimiento armado sobrevolando aguas internacionales. Admite que momentáneamente entró por equivocación en el espacio aéreo sirio. Sin embargo, insiste en que fue derribado en espacio internacional y sin previa advertencia.

Turquía no ha invocado el artículo 5 de la Carta de la OTAN por el que "un ataque contra uno de sus miembros será considerado como un ataque contra todos". Pero ha pedido la declaración de una zona de exclusión aérea sobre Siria. El primer ministro turco, Erdogan, se ha mostrado satisfecho por el firme apoyo de la Alianza calificando de "inaceptable" el acto de agresión de Siria. El partido Justicia y Desarrollo (AKP) -de corte islamista- parece haber superado su pasada antipatía por la OTAN. Rusia excusó a Siria afirmando que el ataque al avión de Turquía no fue premeditado.

Mientras, las deserciones en el ejército sirio aumentan. La mayoría se producen entre los rangos bajos, si bien se van sumando altos cargos. Y la semana pasada Jordania concedió asilo político al primer piloto desertor sirio.

Escalada de violencia

El movimiento defensivo de Turquía coincide con una escalada en la violencia en Siria. Con un atentado al Palacio de Justicia, la violencia sacudió ayer por segundo día la capital, Damasco.

El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, convocó para el sábado en Ginebra una reunión ministerial del Grupo de Acción sobre Siria con la presencia de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Su difícil objetivo: la plena aplicación del plan de paz de seis puntos y de las resoluciones referentes al despliegue de observadores. La ONU calcula que más de 10.000 personas, en su mayoría civiles, han muerto de forma violenta (se teme que sean más de 15.000).

Annan propone la formación de un Gobierno de unidad en Siria que incluya a miembros del actual gobierno y de la oposición. Debería excluirse a toda aquella persona cuya participación pudiera dañar el proceso de reconciliación.

Finalmente no se invitó a Irán a participar activamente en la reunión por el malestar generado en EEUU y Arabia Saudí. No obstante, Annan dejó clara la necesidad de que Irán sea parte de la solución, por lo que trasladará las conclusiones a las autoridades iraníes. Para el embajador de Irán ante la ONU, no reconocerle a su país importancia para resolver la crisis siria es "negar la realidad".

En una inusual entrevista con la televisión iraní, Asad descartó una solución impuesta sobre Siria desde el exterior: "No aceptaremos ningún modelo no sirio, no nacional, aunque proceda de grandes potencias o países amigos". Asad no prevé una acción militar contra su país como sucedió en Libia. Sostuvo que su Gobierno tiene el deber de "eliminar terroristas" para proteger a su pueblo. En cuanto a las tensas relaciones con Turquía, diferenció entre la posición de las autoridades turcas y la visión positiva del pueblo hacia Siria.

Panos Moumtzis, coordinador regional de la ONU para los refugiados sirios, pide por su parte un incremento del respaldo de la comunidad internacional a las operaciones humanitarias.

El ritmo de llegadas a los países vecinos, Irak, Jordania, Líbano y Turquía, se ha multiplicado en los últimos tres meses. La cifra podría duplicarse antes de finales de año hasta las 185.000 personas, 75% de los cuales son mujeres y niños. Se requieren, con carácter de urgencia, 193 millones de dólares para atenderlos.

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