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Rabat tiene la "conciencia tranquila" por marroquíes perseguidos por genocidio

El ministro de Relaciones Exteriores marroquí, Salaheddine Mezouar, afirmó este lunes que su país tiene la "conciencia tranquila" a pesar del procesamiento por parte de un juez español de once funcionarios y militares marroquíes por "genocidio" en el Sáhara occidental.

"Hay que recordar que en 2004 todas las víctimas de la violencia política fueron indemnizadas", declaró el jefe de la diplomacia marroquí en rueda de prensa junto a su homólogo español, José Manuel García-Margallo, con quien se reunió en Barcelona.

Cuatro días antes, un magistrado de la Audiencia Nacional española, principal instancia penal del país, ordenó procesar a once funcionarios, militares y policías marroquíes al ver "indicios racionales" de "genocidio" en el Sáhara Occidental entre 1975 y 1991 después de que Marruecos se anexionara la excolonia española.

La decisión puede ser objeto de recurso.

"Tenemos la conciencia tranquila y Marruecos mantendrá total transparencia para tratar estos temas", afirmó Mezouar. "La gran pregunta es por qué sale esto ahora", lanzó el canciller.

"Hay muchos que están intentando provocar cualquier dificultad para erosionar la relación entre nuestros dos países (...) Están perdiendo el tiempo", añadió, definiendo a España como un socio "estratégico y fuerte".

Los dos ministros mantuvieron un encuentro bilateral en Barcelona, al margen de una reunión informal de ministros y altos representantes de Relaciones Exteriores de la Unión Europea y de ocho países mediterráneos del Norte de África y Oriente Medio.

La reunión se produjo después de unos días en que las relaciones bilaterales se vieron enrarecidas por la orden del juez y por el polémico rescate de tres espeleólogos españoles tras un accidente de montaña en el Atlas el 29 de marzo que terminó con la vida de dos de ellos.

Sus familiares acusaron a Rabat y Madrid de no reaccionar con suficiente celeridad y de neglicencia, dado que el segundo fallecido lo hizo una casi una semana después del accidente.

Este hombre, un policía de 41 años, fue dejado una última noche al raso cerca de un río por dos gendarmes marroquíes que, fatigados, no pudieron sacar al herido en una camilla que había que subir 300 metros con una cuerda, según los compañeros de la víctima.

"Fue un triste accidente", dijo Mezouar, comprometiéndose a facilitar una investigación puesta en marcha por la justicia marroquí.

"Mis sentimientos van para las familias. Es un momento triste para nosotros también", añadió.

dbh-mck/acc/eg

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