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Australia defiende su plan para proteger la amenazada Gran Barrera de Coral

Australia defendió este viernes su plan para proteger la Gran Barrera de Coral, el arrecife más extenso del mundo, con el objetivo de evitar que la Unesco catalogue este ecosistema como patrimonio natural en peligro.

En 2013, la Unesco expresó su inquietud sobre las crecientes amenazas que enfrenta la Gran Barrera, un lugar donde habitan muchas especies marinas, que desde 1981 está inscrito como patrimonio de la humanidad.

El organismo de la ONU amenazó con colocarla en la lista de patrimonio natural en peligro, pero dio a Canberra tiempo para presentar un informe sobre cómo va a proteger el lugar.

"Ellos pueden constatar que hicimos un trabajo serio" para conservar el arrecife, dijo el ministro de Medioambiente, Greg Hunt, a la cadena local ABC.

La gran barrera de coral, una extensión de 345.000 km2, está compuesta por cerca de 3.000 arrecifes y cerca de mil islas tropicales.

"Nosotros le presentamos nuestro plan a la Unesco y ellos nos dijeron que lo que había hecho Australia en los últimos 18 meses es extraordinario", afirmó el funcionario.

En las próximas horas, el organismo de la ONU tiene previsto presentar una lista de recomendaciones para que Australia las implemente, como un paso previo antes de tomar la decisión de colocar a este ecosistema en la lista de patrimonio natural en peligro.

Para Hunt, el plan del gobierno representa un "cambio histórico", que asegura que en 100 años la Gran Barrera no sólo sea preservada sino que esté en mejores condiciones que antes del inicio de la colonización europea.

Esta formación ubicada en la costa del estado de Queensland, en el nordeste del país, padece los efectos del calentamiento global, de la proliferación de una estrella de mar que devora el coral, de la pesca, de los vertidos masivos de nitratos y pesticidas de actividades agrícolas y de la industria minera.

Un grupo de investigadores reveló en enero que los corales ingieren residuos plásticos, muy abundantes en el Pacífico, a un ritmo levemente inferior al que consumen el placton.

En marzo, Australia había presentado un plan a 35 años para la protección de esta gran atracción turística, que prohíbe de manera total y definitiva cualquier vertido de desechos de dragado y que fija objetivos en materia de mejoría de la calidad del agua y de protección de la vida marina.

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