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Amnistía Internacional y la OSCE no son bienvenidos en Azerbaiyán

Azerbaiyán negó la entrada de la ONG Amnistía Internacional en Bakú y ordenó el cierre de la oficina de la OSCE en la capital, anunciaron ambas organizaciones, a dos días de la apertura de los Juegos Europeos.

"El gobierno azerbaiyano ha informado a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) de su intención de cerrar su oficina en Bakú", declaró un portavoz del organismo en el país, Rachad Huseinov.

La OSCE dispone de "un mes a partir del 4 de junio" para poner fin a sus actividades en el país, añadió, citando una carta del ministerio de Relaciones Exteriores.

Amnistía Internacional había anunciado anteriormente que sus representantes no podrían viajar a Azerbaiyán hasta el final de los Juegos Europeos.

La ONG pretendía lanzar una campaña para mostrar la represión sufrida por los periodistas y los opositores al régimen titulada "Azerbaiyán: los Juegos de la represión. Las voces que no oirán en los primeros Juegos Europeos".

"Tras la imagen de nación moderna y abierta, Azerbaiyán es un Estado donde la crítica de las autoridades es reprimida a diario", escribió Amnistía Internacional en un informe anterior a esa campaña.

"Lejos de hacer avanzar la libertad de prensa y la dignidad humana inscritas en la Carta Olímpica, el legado de esos Juegos será animar a los gobiernos represivos a ver los grandes eventos deportivos como una forma de recuperar su prestigio internacional", declaró Denis Krivocheïev, director adjunto de la ONG para Europa y Asia Central.

Para Bakú, el evento, que congregará a 6.000 atletas de 20 disciplinas deportivas del 12 al 28 de junio, constituye el mejor escaparate para mostrar sus ambiciones olímpicas y acercarse a Europa.

Azerbaiyán, un país rico en hidrocarburos que fue eliminado dos veces de la carrera para organizar los Juegos Olímpicos, no ha escatimado medios.

En total, se invirtieron 1.200 millones de dolares (1.000 millones de euros), según cifras oficiales, en la construcción de nuevas infraestructuras deportivas y el alojamiento de las delegaciones.

Los militantes pro derechos humanos esperan aprovechar los primeros Juegos Europeos para dar a conocer los abusos del régimen de Ilham Aliev, que dirige con mano de hierro esta exrepública soviética del Cáucaso, tras haber sucedido a su padre en 2003.

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