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Una vida a miles de kilómetros de la sociedad: la realidad de los pueblos indígenas

8:00 - 25/11/2016
  • Su futuro se ve actualmente amenazado por los intereses económicos
  • Cerca de un centenar viven aislados y su primer contacto es peligroso
Cuatro jóvenes de la tribu de los Nagas, asentada en India, preparan fuego para cocinar. Imagen: Reuters

No tienen iPhone, libro electrónico, ordenador portátil o tan siquiera televisión. Sus últimos avances tecnológicos son herramientas y utensilios que han facilitado su trabajo con la naturaleza. Puede parecer que su existencia queda hoy en día reducida a las películas de ficción, pero la realidad es que actualmente existen más de 5.000 pueblos indígenas repartidos por 90 países. Son unos 370 millones de personas, más del 5% de la población mundial. Y todos se enfrentan a una realidad complicada: su existencia se ve amenazada por los intereses económicos de los gobiernos y las empresas que desean sus tierras.

Estos pueblos se expanden por los cincos continentes. Están presentes en los bosques amazónicos de Brasil, Colombia o Perú; en Kenia, Tanzania o Etiopía; o en los países asiáticos de India, Filipinas y Malasia. Y aunque por su nombre lo parezca, o el desconocimiento haga tener una imagen arcaica de ellos, no son pueblos prehistóricos. A pesar de que su forma de vida está alejada del progreso industrial, tecnológico y social, los expertos aseguran que es igual de rica que la del resto de la sociedad. Tienen las mismas inquietudes, creencias y sentimientos.

La principal diferencia es que debido a que su subsistencia se basa en los propios recursos naturales, cuidan extremadamente su entorno y le sacan el máximo partido, trabajan la tierra como ningún agricultor y conocen remedios naturales ignorados por los grandes expertos y científicos. Pero no solo los alimentos provienen de la tierra. Sus casas o sus utensilios son realizados con recursos de la naturaleza. "El 80% de las zonas con mayor biodiversidad del planeta son el hogar de pueblos indígenas y tribales", indica Laura de Luis, de Survival International, la principal ONG de defensa de los pueblos indígenas.

Su tecnología son sus lanzas y sus dardos. Son también sus armas, utilizadas para defenderse del potencial enemigo que puede ser cualquier pueblo vecino no-indígena. Algunos no han tenido contacto nunca con otra sociedad. Es el caso de los pueblos aislados -aproximadamente un centenar-. No han visto a ningún otro ser humano que no sea de sus tribus. Por ello, su reacción al ver simplemente un avión sobrevolándoles puede ser peligrosa, ya que pueden actuar con violencia por el miedo que les produce lo desconocido.

En este sentido, de algunos pueblos no se conoce ni tan siquiera su nombre. Otros, aunque no están plenamente integrados en la sociedad mayoritaria, no están aislados y tienen contacto con voluntarios y expertos que les estudian y ayudan. Es el caso de los Guaraníes, Akuntsus, Kawahivas, Aymaras o los Ogieks. Todos ellos, asentados en la selva de Brasil, Bolivia y Kenia, han adoptado ya la forma de vestir de los no-indígenas aunque continúan viviendo en sus mismos territorios.

Y si algunos indígenas fueran trasladados repentinamente a una calle de Nueva York, ¿qué ocurriría? Los expertos afirman que, dado que se les relacionan innumerables estereotipos, serían rechazados por la sociedad y tachados de ignorantes o atrasados.

Amenazados por el dinero y las enfermedades

El futuro de estos pueblos se ve amenazado por dos cuestiones: los intereses económicos en sus tierras y las enfermedades. Muchos pueblos tribales se han visto abocados a abandonar sus casas, sus territorios, emigrar o incluso desaparecer. Empresas y organizaciones buscan beneficios económicos allí donde las tribus tienen su hábitat y su hogar. Todo ello, según Survival International, "con la connivencia de los gobiernos que permiten y consienten la violación sistemática de sus derechos".

La otra amenaza son las enfermedades más extendidas por el mundo y contra las que no tienen remedios ni inmunidad. "Poblaciones enteras están siendo exterminadas por la violencia ejercida por los foráneos que les arrebatan sus tierras y recursos, y por enfermedades como la gripe y el sarampión frente a las que no tienen inmunidad", dice Laura de Luis.

La ONU ha reconocido que "los pueblos indígenas son iguales a todos los demás pueblos" y asegura "el derecho de todos los pueblos a ser diferentes, a considerarse a sí mismos diferentes y a ser respetados como tales". En la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que las Naciones Unidas aprobaron en 2007 se reconoce, entre otros, el derecho colectivo e inalienable de los pueblos indígenas a la posesión, uso y control de sus tierras, territorios y otros recursos naturales.

No obstante, pese a que sus derechos están reconocidos por las ONU y a que muchos Estados -entre ellos, los que acogen entre sus fronteras indígenas- se han adherido a esta declaración, los derechos territoriales y humanos de los indígenas son violados. Estos pueblos, su singular modo de vida, sus costumbres y culturas, se ven amenazados por los intereses económicos de las sociedades industrializadas que prefieren la explotación de sus tierras a su existencia y supervivencia.

Por Carlos Santana.

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