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Diez años después, la oposición venezolana busca convertirse en alternativa

AFP
5/12/2008 - 13:14

Prácticamente deshecha cuando Hugo Chávez ganó los comicios en 1998 y borrada de las instancias de poder por una consigna de abstención, la oposición venezolana comenzó a rearticularse en partidos y tiene como desafío convertirse en una alternativa de gobierno, señalaron analistas a la AFP.

Tras conseguir cinco gobernaciones y la alcaldía metropolitana de Caracas en las recientes elecciones regionales, la oposición se enfrenta ahora a una propuesta de Chávez para aprobar una enmienda constitucional que permita la reelección indefinida en un referendo a principios de 2009.

Esta reelección indefinida fue uno de los puntos principales de la reforma constitucional que Chávez planteó en 2007 y que fue rechazada en una consulta popular con 50,7% de los votos, en lo que fue la primera victoria electoral de la oposición en la última década.

Para Enrique Ochoa Antich, dirigente del partido socialdemócrata Un Nuevo Tiempo, la oposición, que quedó fuera del parlamento tras boicotear las elecciones y hasta ahora sólo gobernaba dos estados sobre 23, comenzó el rescate de espacios a partir de la decisión de poner los partidos políticos en el centro del debate.

"Esa decisión se concretó con el lanzamiento de la candidatura unitaria de Manuel Rosales a las presidenciales de 2006 y el acierto de haber reconocido enseguida la derrota", opinó.

Antes de eso, con la disolución que había ocurrido de los partidos tradicionales, la oposición se expresó a través de la sociedad civil (sindicatos, empresarios, ONGs, medios de comunicación) y "logró la salida de Chávez del poder pero no supo cómo sustituirlo", señaló Ochoa, refiriéndose al golpe de Estado contra el mandatario el 12 de abril de 2002.

Para el historiador Manuel Caballero, la falta de un liderazgo político en la oposición hizo que en esa etapa "se destacara quien tenía más pulmones para gritar, y eso llevó a acciones alocadas y a sus más grandes errores".

Los partidos Acción Democrática (socialdemócrata) y Copei (democristiano) que durante 40 años dominaron el sistema democrático en Venezuela, llegaron en total descrédito a las elecciones presidenciales de 1998 y al año siguiente, para los comicios de la Asamblea Nacional no obtuvieron ningún puesto.

Según Caballero, la pérdida de posiciones ideológicas llevó a la oposición a cometer tres grandes errores: la disolución de la Constitución y de todos los poderes por parte del empresario Pedro Carmona durante el golpe de 2002, la prolongación de una huelga petrolera entre diciembre de ese año y enero de 2003, y el boicot a las elecciones legislativas de 2005.

Sin embargo, el historiador apuntó que desde entonces la oposición "ha aprendido y ha obtenido sus primeras victorias", que atribuye "no tanto a la dirección de los partidos políticos como a la fuerza de la cultura democrática en la sociedad venezolana".

"El primer gran triunfo de la oposición en estos diez años ha sido haber expresado y compactado un bloque que ha impedido el avance" de varias de las iniciativas más radicales del mandatario venezolano, dijo Caballero.

"Y el segundo triunfo ha sido sobre sí misma: se logró vencer las tendencias golpistas y abstencionistas de la oposición", agregó.

Para Ochoa Antich, a partir de ahora los partidos de la oposición en Venezuela tienen como reto su refundación ideológica.

"Es necesario discutir los estatutos, definir una nueva fisiología democrática y relegitimar a las autoridades de los partidos. Esos tres pasos son muy importantes para enfrentar al gobierno de Chávez, porque solamente con ellos podrá construirse una alternativa que pueda sustituirlo", subrayó.

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