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Los discapacitados de Sudán del Sur luchan contra la marginación absoluta

JUBA, 27 (Fundación Thomson Reuters/EP) La población discapacitada de Sudán del Sur crece en número por la brutal guerra civil que asola el país, y está cada vez más marginada por la falta de escuelas, de terapeutas y por creencias retrógradas que describen como "malditas" a personas con ceguera, por ejemplo.

Benson Mubarak se quedó ciego a los 15 años. Le sucedió en plena clase de matemáticas. El hospital no dio respuesta alguna. La solución de sus padres, avergonzados por la situación, fue sacar al joven de la escuela y encerrarle en su choza de barro. Mubarak se pasó siete años incomunicado.

Mubarak está hoy de regreso en clase, con 22 años de edad. Forma parte de una iniciativa todavía minoritaria pero en ascenso: escuelas de atención a la población discapacitada de Sudán del Sur, un grupo en el que solo una de cada cinco personas acude a la escuela.

"Ahora me estoy adaptando a mi condición", ha explicado Mubarak a la Fundación Thomson Reuters. "Lo peor ha sido estar en casa durante estos años. La depresión que ha supuesto la incapacidad", añade.

MALDITOS

"En Sudán del Sur se tiene la idea equivocada de que los niños con discapacidad no pueden ir a la escuela", ha lamentado la coordinadora de emergencias de Humanity and Inclusion, conocida anteriormente como Handicap International, Kelly Thayer. "No solo se las esconde: se refieren a ellas por sus discapacidades en lugar de por sus nombres", lamenta.

A la guerra se suma la pobreza y el analfabetismo. El Gobierno sursudanés recuerda que la polio, las mordeduras de serpiente y los accidentes también causan discapacidades, explica el ministro para la Seguridad Social, Awut Deng Acuil.

En la capital, Juba, la educación inclusiva solo está presente en un pequeño porcentaje de escuelas. "No es difícil integrar a los niños con discapacidad. Simplemente es algo que no sucede", ha declarado el director de la escuela, James Jada, cuya escuela primaria Buluk A2 está en su segundo año de inclusión de niños con discapacidades.

Porque incluso con nuevas iniciativas de integración, la vida para las personas con discapacidad sigue siendo especialmente difícil en Sudán del Sur, devastado por la guerra.

"Muchas personas discapacitadas se sientan en casa o mendigan en los mercados", dijo Anthony Joseph, secretario general de la Unión Estatal de Jubek para Discapacitados Visuales, una iniciativa de personas ciegas que viven en Juba y alrededores para defender sus derechos. "Sus familias piensan que la discapacidad es una maldición y una carga".

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