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La ONU advierte: "En RCA el conflicto es real y la situación no hace más que deteriorarse"

El jefe de la OCHA denuncia la falta de fondos para ayudar a los 2,5 millones de centroafricanos necesitados

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

República Centroafricana no puede ser una crisis olvidada más por parte de la comunidad internacional ya que el conflicto "es real" y la situación no hace más que deteriorarse, sin perspectivas de que vaya a mejorar a corto plazo. Ese es el mensaje de alarma que lanza desde Bangui el jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en el país, Joseph Ingaji.

"La situación en general se está deteriorando y el conflicto se está trasladando a zonas consideradas estables", explica a Europa Press el responsable de la OCHA, poniendo el acento en la situación en Bambari, segunda ciudad del país y escenario de violentos enfrentamientos en los últimos días, que han incluido ataques contra la Misión de la ONU (MINUSCA) en los que murió el domingo un casco azul.

Pero Bambari, que había sido declarada 'ciudad sin armas' por la MINUSCA en un modelo de convivencia que de ser exitoso se pretendía replicar en otras partes del país y para el que se había destinado mucho dinero, no es un caso aislado. Según explica Ingaji, también se han producido enfrentamientos entre Alindao, Bria, en los alrededores de Paoua o en Kaga Bandoro.

El conflicto arrancó cuando en marzo de 2013 los rebeldes de Séléka, integrados mayoritariamente por musulmanes, derrocaron al presidente centroafricano, François Bozizé, tras lo cual, y para hacer frente a los atropellos por parte de los milicianos, se forman milicias de autodefensa conocidas como 'antibalaka' e integradas mayoritariamente por cristianos. Aunque en diciembre de ese año se logra imponer un gobierno de transición, la violencia no ha remitido del todo.

La llegada al poder tras las elecciones de 2016 de Faustin Archange Touadéra generó esperanza, pero en estos más de dos años el presidente no ha conseguido imponer el control del Estado más allá de Bangui --se estima que los grupos armados controlan el 80 por ciento del territorio-- y la violencia se ha recrudecido en el último año, generando una nueva ola de desplazamientos entre la población.

AUMENTO DE LOS DESPLAZADOS

Como subraya el responsable de la OCHA, entre enero de 2017 y mayo de este año el número de desplazados ha aumentado un 70 por ciento, hasta superar el récord registrado en 2014, en el punto álgido del conflicto. Actualmente, uno de cada cuatro centroafricanos están desplazados por la violencia, unos 670.000 dentro del país y otros más de 582.000 refugiados en los países vecinos, y 2,5 millones están necesitados de ayuda.

En Bambari, según Ingaji, algunos de los que habían vuelto a sus localidades de origen en los alrededores de la ciudad han vuelto a verse desplazados mientras que otros que planeaban volver ahora descartan hacerlo por el aumento de la inseguridad. El temor de la ONU, admite, es que si la situación sigue deteriorándose en el país, el número de desplazados seguirá aumentando.

Además, la OCHA está especialmente preocupada por el incremento de los ataques por parte de hombres armados contra hospitales, "en los que irrumpen para vengarse en los pacientes que son del otro bando". "Es algo que hemos visto varias veces en Bambari", la última de ellas la semana pasada, pero que también ha ocurrido en otros lugares e incluso en Bangui, la capital.

En el caso de la segunda ciudad del país, si los ataques contra el hospital, que atiende a unas 100.000 personas, se mantienen podría ser necesario "suspender las actividades", lo que dejaría a estas personas "sin atención sanitaria".

Además, otra tendencia preocupante en el país son los ataques contra las organizaciones humanitarias y sus instalaciones. Según datos de la ONU, entre enero y el 12 de junio se han producido al menos 133 incidentes contra ONG, 42 de ellos solo en mayo y 7 en lo que va de junio. En Bambari, según el responsable de la OCHA, ha habido desde el pasado 6 de mayo nueve ataques contra ONG.

El personal humanitario "necesita condiciones mínimas para trabajar si no hay un mínimo de seguridad es difícil", denuncia, previniendo de que si las agencias de la ONU y la ONG no pueden ofrecer la ayuda "de la que depende la gente para sobrevivir, entonces serán los civiles los que pagarán el precio de este conflicto".

En este sentido, el jefe de la OCHA en RCA pide a todas las partes implicadas en el conflicto que respeten el Derecho Internacional Humanitario y que "permitan acceso humanitario sin restricciones para poder suministrar los servicios básicos a las personas necesitadas".

EL 85% DE LAS NECESIDADES SIN CUBRIR POR FALTA DE FONDOS

Pero además de acceso, algo que se negocia también con los grupos armados con el visto bueno de la Asamblea General de la ONU, hacen falta fondos. "Si logramos acceso pero no hay fondos para llevar a cabo la asistencia, no sirve de nada", subraya. Sin embargo, de los 515,6 millones de dólares solicitados para 2018, solo se ha recibido el 15 por ciento, lo que significa que "el 85 por ciento de las necesidades no se están cubriendo".

Teniendo en cuenta que todo apunta a que la situación "seguirá deteriorándose", ante la fragmentación de los grupos armados y la aparición de conflictos a nivel local, las necesidades que atender también aumentarán y con el nivel de financiación actual "va a ser muy difícil para las organizaciones humanitarias ofrecer la ayuda necesaria".

Por ello, pide a los países donantes que aumenten los fondos para RCA con el fin de poder cubrir las "crecientes necesidades". De lo contrario, previene, "será muy difícil atender a las mujeres y los niños que requieren asistencia en este país".

Pero además, subraya, lo que pasa en República Centroafricana no se queda solo dentro de sus fronteras, sino que tiene un impacto en la región, ya que hay refugiados en los países vecinos. "Si no abordamos la situación en el país toda la región se verá afectada y sentirá el impacto del conflicto, por eso pedimos a la comunidad internacional que no olvide a RCA, es un conflicto real y no debe ser olvidado", reclama.

"En los últimos tiempos hemos tenido días difíciles pero tememos que días aún más difíciles están por delante", admite el responsable de OCHA.

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