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Termina la intervención militar de Rio, con balance mitigado

AFP
27/12/2018 - 22:36

El estado de Rio de Janeiro recuperará el control de sus tareas de seguridad a fin de año, después de diez meses de una intervención militar que redujo algunos índices de violencia pero provocó un aumento del número de personas abatidas durante las operaciones policiales.

"Estamos convencidos de que hemos recorrido un camino difícil e incierto, pero cumplimos nuestra misión", declaró este jueves el general Walter Souza Braga Netto, nombrado interventor federal a mediados de febrero.

La drástica medida fue ordenada por el presidente Michel Temer, considerando que la violencia había desbordado a las autoridades de este Estado, el segundo más rico y puerta turística de Brasil.

La intervención llega a su fin el 31 de diciembre, como estaba previsto, en coincidencia con el fin del mandato de los gobiernos nacional y regional.

Pero el nuevo gobernador, Wilson Witzel, ya indicó que no aflojará la presión sobre los narcotraficantes y que podría incluso recurrir a francotiradores para combatirlos.

Una política que se sitúa en la línea del presidente electo de ultraderecha Jair Bolsonaro, que prometió flexibilizar el porte de armas para combatir la criminalidad en un país donde en 2017 hubo 63.880 homicidios.

- Menos homicidios, más muertos -

De marzo a noviembre, con las Fuerzas Armadas al mando de las operaciones de seguridad, el número de homicidios cayó un 6% respecto al mismo periodo del año pasado, con reducciones significativas en los cuatro últimos meses, según datos del oficial Instituto de Seguridad Pública (ISP).

Aun así, el número de asesinatos sigue siendo aterrador: 3.686, frente a 3.919 en el periodo marzo-diciembre de 2017.

El número de personas abatidas en operaciones policiales subió en cambio un 38% (1.185, frente a 859).

Sumando ambos balances, el número total de muertes violentas en esos nueve meses totaliza 4.871, un 2% más que en el mismo lapso del año pasado.

El número de policías muertos, muchos de ellos durante robos, fue de 94, frente a 134 un año antes.

- "Primas 'far-west'" -

"Los interventores hacen mucha publicidad con la reducción de los robos de cargas de mercadería y de algunos crímenes contra la propiedad. Pero en lo que hace a los crímenes contra la vida, los más graves, no hubo reducciones" reales, afirma la socióloga Julita Lemgruber, del Centro de Investigaciones sobre Seguridad y Ciudadanía (Cesec), de la Universidad Cándido Mendes.

Si se lleva la cuenta desde enero, hubo 1.444 personas abatidas por policías, casi 4 por día, un récord desde que el ISP empezó a realizar ese cómputo en 1999. Un balance que debe incrementarse, cuando se conozca el balance de diciembre.

"Estamos volviendo a los niveles de los años 90, cuando había una prima, llamada 'farwest', para los policías que más mataban", advierte Julita Lemgruber.

La mayor parte de las víctimas de la violencia en Rio son habitantes de las favelas, donde vive un cuarto de la población en condiciones generalmente insalubres y bajo el dominio de las bandas de narcotraficantes o de milicias parapoliciales.

"Resulta inaceptable que se valore tan poco la vida de los habitantes de las favelas, de los jóvenes negros, pobres", que pueden estar "implicados en el mercado minorista de drogas", señala la socióloga.

De acuerdo con el ISP, un 97% de las personas abatidas este año por la policía eran hombres, un 77% negros o mestizos y un 35% jóvenes de 18 a 29 años.

"Esta intervención militar fue más política que eficaz. Pienso que no ha cambiado nada", afirma José Luiz, un estilista de moda residente en Rocinha, la mayor favela de Rio.

- Drones y francotiradores -

La aplicación Fogo Cruzado, que registra los tiroteos en Rio, contó 8.237 desde el inicio de la intervención hasta el 15 de diciembre, frente a 5.238 en el mismo periodo de 2017.

La Fiscalía abrió el 30 de noviembre una investigación por denuncias de torturas presuntamente cometidas por militares.

Un informe oficial enumeró 500 denuncias de actos contra los derechos humanos, incluyendo varias acusaciones de violaciones.

A partir del 1 de enero, el gobernador Witzel tomará a cargo las tareas de seguridad, sin la tutela de los militares. Pero la presión debe mantenerse.

Entre sus medidas más polémicas figura el entrenamiento de tiradores de élite, autorizados a matar a personas que ostenten armas en las favelas.

También estudia el uso de drones fabricados en Israel, para abatir desde el aire a presuntos narcotraficantes.

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