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Corte Suprema de EEUU rechaza restaurar condena por asesinato a miembro del clan Kennedy

AFP
7/01/2019 - 20:57

La condena por asesinato impuesta a un integrante del clan Kennedy fue definitivamente anulada el lunes, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a ocuparse de este caso que ha cautivado a los estadounidenses desde hace varias décadas.

Michael Skakel, sobrino político de Robert Kennedy, hermano del presidente 35 de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy, había sido condenado en 2002 por asesinato y puesto en libertad en 2013 después de que un juez consideró que había sido mal defendido.

Después de varios giros en el caso, el asunto llegó hasta la más alta instancia de justicia de Estados Unidos impulsado por el procurador de Connecticut, que quería que los jueces le restituyeran la condena.

Los nueve magistrados de la Corte Suprema rechazaron el recurso, una decisión que no están obligados a justificar.

Las autoridades de Connecticut pueden decidir volver a juzgar a Michael Skakel en un nuevo proceso. Pero los hechos se remontan a 1975 y será difícil presentar testigos.

En ese tiempo Michael Skakel tenía 15 años, igual que su vecina Martha Moxley, que fue golpeada hasta morir tras una fiesta de Halloween en la casa de él en un barrio de alto nivel en Connecticut, cerca de Nueva York.

El sobrino de los Kennedy no había sido inculpado hasta el año 2000, a los 39 años, pero un libro revivió el interés por este crimen que había quedado sin resolver.

Por falta de pruebas materiales o testimonios directos, su condena en 2002 se basó en gran parte en los testimonios de antiguos compañeros de escuela que afirmaron que el chico confesó ser el asesino y que se jactaba de que podía evadir a la justicia por ser parte del clan Kennedy.

Su familia gastó millones de dólares para intentar sacarlo de prisión con múltiples apelaciones.

En noviembre de 2013, un juez estimó que su abogado de entonces lo había defendido mal y ordenó un nuevo proceso. Un mes más tarde Michael Skakel, que seguía declarándose inocente, fue liberado con una fianza de 1,2 millones de dólares.

A finales de 2016, la Suprema Corte de Connecticut revocó esta decisión antes de decidir un año más tarde en el sentido contrario.

El caso ha suscitado muchas interrogantes sobre la influencia del dinero en el sistema judicial estadounidense.

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