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Lindsey Graham, el crítico de Trump que ahora le habla al oído

El senador Lindsey Graham dijo una vez que Donald Trump debería "irse al infierno". Trump, a su vez, tildó a Graham de "loco". Hoy en día son aliados políticos y el legislador de Carolina del Sur se ha convertido en una influencia para el presidente en múltiples frentes.

Aunque empezaron con el pie equivocado, el legislador republicano resultó ser un colaborador crucial, pese a que siguen sin coincidir en varios asuntos claves.

En temas como inmigración, las tensiones con Arabia Saudita, reforma judicial y el cierre parcial del gobierno, que ya va en su cuarta semana, Graham ha tenido siempre algo que decir, no sólo hacia afuera, sino puertas adentro con Trump.

El martes, el ambicioso republicano de 63 años se estrenó en la presidencia del Comité Judicial del Senado en el primer día de la audiencia de confirmación del nominado de Trump a fiscal general, Bill Barr.

¿Será este político sin pelos en la lengua, que pasó de ser crítico a aliado y que incluso es apodado "susurrador de Trump", el que ayude al presidente a sortear los escollos de Washington?

"Eso es en lo que pienso cuando pienso en Lindsey", dijo el senador republicano Mike Rounds a AFP sobre el apodo, que circula desde que Graham comenzó a jugar al golf con Trump en 2017 pese a sus diferencias.

"Es uno de los tipos que pueden sentarse y tener una discusión sincera con el presidente".

Y esas discusiones no siempre salen como quiere Graham. El lunes, Trump descartó la propuesta del senador de permitir la reapertura de las agencias afectadas por el "shutdown" mientras continúa el debate presupuestario sobre la seguridad fronteriza e inmigración.

- "El infierno" -

Su nuevo rol en el Comité Judicial ayudará a consolidarlo como figura de poder. Previo a la audiencia del martes aseguró que esperaba tener una discusión respetuosa con los demócratas.

El año pasado, la indignación de Graham con los demócratas durante la audiencia del nominado a la Suprema Corte Brett Kavanaugh lo convirtió en un "rock star" conservador.

"Esto no es una entrevista de trabajo. Esto es el infierno", gritó después de perder la paciencia con quienes cuestionaban a Kavanaugh por las acusaciones de acoso sexual en su contra.

"Todos ustedes quieren poder. Dios, espero que nunca lo obtengan", bramó, mientras apuntaba su dedo a los demócratas.

Kavanaugh fue finalmente confirmado en la Suprema Corte, una gran victoria para la Casa Blanca, que elogió a Graham por su papel.

La actuación del senador podría haber sido parte de un cálculo político. Aspira a la reelección en 2020 y si se muestra demasiado moderado o Trump se vuelve en su contra podría enfrentar una difícil primaria.

Graham, que tuvo una breve campaña presidencial en 2016, solía lanzar veneno contra Trump en esa época y lo llamaba "chiflado".

En 2017 atacaba duramente al presidente por sus tuits y cuestionó la débil respuesta de Trump a un violento un mitin supremacista blanco en Virginia.

Pero a la vez insistió en que el presidente estaba acostumbrándose al puesto. Jugaron al golf, cenaron en la Casa Blanca juntos y hablaron seguido por teléfono.

- Confidente en el Congreso -

Como halcón de seguridad nacional, Graham solía operar junto a su mejor amigo en el Senado, el fallecido John McCain, en temas como Irak o la reforma de las finanzas de campaña.

McCain nunca tuvo una relación amistosa con Trump y chocaban en muchos temas.

Después de que McCain se mantuviera alejado de Washington gran parte de 2018 por enfermedad -murió en agosto- Graham quedó más cerca de la órbita de Trump.

"Si quieren saber algo de mí: quiero ser relevante", dijo Graham a CNN después de la muerte de McCain. "Quiero garantizar que este presidente, Donald Trump, a quien no voté, con quien competí, sea exitoso".

En última instancia se convirtió en alguien de confianza en el Congreso y se recurrió a él en varias ocasiones para mediar en acuerdos sobre inmigración. Esos pactos aún deben rendir frutos, pero Graham sigue en el centro de las negociaciones.

A la vez cuestionó públicamente al presidente en asuntos de política exterior. Por ejemplo, le instó a reconsiderar su decisión de retirar a las tropas estadounidenses de Siria.

De todas formas, sus colegas republicanos parecen encantados con la relación. "Ha sido positiva", dijo el senador Marco Rubio. No siempre estuvieron de acuerdo en todo, "pero me alegra que Lindsey esté hablando con él", añadió.

Graham ha estado en el Congreso desde 1995 y muchas veces ha mostrado su capacidad de reírse de si mismo. Al ser soltero, en múltiples ocasiones se escucharon rumores sobre su sexualidad. En octubre le dijo al portal TMZ: "Para lo que importa, no soy gay".

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