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Los serenos vuelven a rondar por dos pueblos catalanes

AFP
17/01/2019 - 17:51

Hasta hace pocas décadas, los serenos patrullaban de noche las calles de España con un manojo de llaves, un pito y una lanza. Ahora, equipados con un teléfono móvil, vuelven a hacerlo en municipios que recuperan este oficio casi extinguido.

Dos ayuntamientos catalanes, Santa Coloma de Gramenet y Premià de Dalt, anunciaron el miércoles que rescatarán este servicio de vigilantes nocturnos como se hizo en algunos barrios de Madrid o ciudades como Vigo, Murcia o Gijón.

"Últimamente sufrimos una sensación, amplificada por las redes sociales, de inseguridad y de desconfianza", explicó a la prensa Nuria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, ciudad de 120.000 habitantes justo al norte de Barcelona.

"En este contexto (...) y con cierta nostalgia del pasado, queremos recuperar la idea del sereno", prosiguió.

Creados en el siglo XVIII, estos vigilantes típicos en España y América Latina patrullaban de noche con un uniforme azul y una lanza corta llamada chuzo para evitar peleas, perseguir ladrones, abrir los portales de los edificios o avisar a médicos y comadronas en casos de urgencia.

Pero el oficio fue quedando en desuso y entre finales de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) y comienzos de la democracia desapareció casi en su totalidad.

"Como estamos en la etapa 4.0 ahora llevarán teléfono móvil" en vez de llaves, silbato y chuzo, bromeó Parlón. Y el uniforme azul se verá reemplazado por un chaleco amarillo.

Sus funciones también se actualizan: controlar el correcto alumbrado de las calles, comprobar el cierre de coches y comercios, ayudar a vecinos desubicados, acompañar a personas temerosas de ir solas a la farmacia o a tirar la basura y, si presencia un acto delictivo, avisar a la policía pero sin actuar.

Ligeramente distinto será en Premià de Dalt, donde el sereno se asemejará a un vigilante de seguridad: equipado con porra y esposas, podrá actuar para evitar actos vandálicos mientras no llega la policía.

"En los últimos años se habían extendido los robos en domicilios y hemos optado por recuperar esta figura cercana para los vecinos", explicó este jueves a la AFP Josep Triadó, alcalde de este municipio 20 km al noreste de Barcelona.

"Es una figura de la que la gente se acuerda y provoca sensación de proximidad y más seguridad. Eso sí, lo adaptamos al siglo XXI", añadió.

dbh/du/mb