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El 14 de febrero de 1989, Jomeini lanza la fetua contra Rushdie

AFP
11/02/2019 - 11:05

El 14 de febrero de 1989, el ayatolá Jomeini, líder supremo de la Revolución Islámica iraní, condena a muerte al escritor británico Salman Rushdie por una novela acusada de ridiculizar el Corán y a Mahoma, "Los versos satánicos".

En una fetua (decreto religioso), el imán pide a "todos los musulmanes devotos" que ejecuten al autor del libro, a los editores y a "los que conocen su contenido", "para que nadie insulte a las santidades islámicas".

Se ofrece una alta recompensa por la muerte del escritor.

Rushdie se esconde, es protegido por guardaespaldas. Los primeros seis meses, cambia de hogar 56 veces.

El caso arranca en septiembre de 1988 con la publicación de esta obra de ficción por un editor británico, en un momento en que nadie percibe todavía el auge del fundamentalismo musulmán.

Rushdie relata las aventuras picarescas de dos indios, muertos en un atentado terrorista contra su avión.

Gracias a la imaginación del escritor, maestro del realismo mágico, llegan sanos y salvos a una playa inglesa y se mezclan con los inmigrantes de Londres, en pleno período de Margaret Thatcher, en los años 80.

- "¡Cuelguen a Rushdie!" -

Es sobre todo una novela sobre el desarraigo del inmigrante. "De todas las ironías, la más triste es haber trabajado durante cinco años para dar voz (...) a la cultura de la inmigración (...) y ver cómo mi libro es quemado, lo más frecuentemente sin sin haber sido leído, por las mismas personas de las que habla", escribió el escritor.

Tan pronto como aparece, una ola de indignación se propaga por el mundo musulmán.

Es el segundo capítulo (unas pocas decenas de páginas de cientos) el que provoca el escándalo.

En él, el personaje vagamente ridículo del profeta Mahound, alusión al fundador del Islam, Mahoma, predica la creencia en otras deidades distintas de Alá, antes de reconocer su error.

En India, en octubre, el primer ministro Rajiv Gandhi prohíbe el libro, con la esperanza de recuperar votos musulmanes en las elecciones legislativas.

Le siguen unos veinte países. En enero de 1989, se queman copias en la plaza pública de Bradford, en el norte de Inglaterra.

Su publicación en Estados Unidos desata aún más pasiones. Autores como Susan Sontag o Tom Wolfe participan en lecturas públicas.

En Pakistán, miles de personas atacan el Centro Cultural Estadounidense de Islamabad, al grito de "perros americanos" y "¡cuelguen a Rushdie!". La policía dispara: cinco muertos.

- 37 muertos en Turquía -

Londres y Teherán rompen relaciones diplomáticas durante casi dos años. El 2 de marzo, 700 intelectuales de todo el mundo apoyan el derecho de Rushdie a la libertad de expresión.

Jomeini muere en junio. Rushdie da explicaciones al año siguiente, como señal de apaciguamiento, en un ensayo titulado "De buena fe". Pero la ira no se apaga.

En 1991, cuando Rushdie comienza a reaparecer en público, el traductor japonés es apuñalado y sus homólogos italianos y noruegos atacados.

Dos años después, 37 personas mueren en el incendio de su hotel en Turquía por manifestantes contra el traductor turco, que sobrevive.

En 1998, el gobierno iraní del presidente reformista Mohamed Jatami promete que Irán no aplicará el decreto.

Pero, en 2005, el líder supremo Alí Jamenei afirma que matar a Rushdie sigue estando permitido por el Islam.

Cuando el novelista, que ha sido objeto de numerosos intentos de asesinato, es ennoblecido por la reina de Inglaterra en 2007, Irán habla de "islamofobia" y los extremistas musulmanes, especialmente en Pakistán, vuelven a mostrar su furia.

En 2016, varios medios de comunicación iraníes, en un contexto de tensiones dentro del régimen ortodoxo y reformista, agregan 600.000 dólares a la recompensa por la cabeza del escritor, elevándola a más de 3 millones de dólares.

Salman Rushdie, de 71 años de edad, neoyorquino, ha vuelto a una vida más o menos normal, a la vez que defiende la sátira y la irreverencia en sus libros.

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