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Menores en 'apps' de citas para adultos: el papel de la información para concienciar de los riesgos de Internet

18/02/2019 - 9:44
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Foto: Dreamstime

Tinder, Happn o Lovoo son solo algunas de las aplicaciones para conocer gente que están en el mercado, todas ellas dirigidas a usuarios mayores de edad, con sistemas de control implementados que buscan garantizar su uso por parte de adultos, pero que los menores logran sortear, a veces sin muchas complicaciones.

La investigación, por parte de la Policía británica, de 30 casos de violación a menores desde 2015, después de utilizar las aplicaciones Tinder y Grindr, ha llevado al Gobierno del país a pedir una explicación detallada de las medidas de control de edad que tienen implementadas.

En este caso, representantes de Grindr defendieron que "cualquier indicio de abuso sexual u otro comportamiento ilegal" no solo les "preocupa", sino que "es una clara violación de nuestros términos de servicio".

Esta aplicación, en sus directrices de uso, establece que en ella "no está permitido que los menores de 18 años interactúen en Grindr", e incluso cuenta con herramientas para que los usuarios puedan denunciar aquellos perfiles que identifiquen que pueden pertenecer a menores de edad. Por su parte Tinder, en sus condiciones de uso, establece que el usuario "debe tener al menos 18 años de edad para crear una cuenta en Tinder y utilizar el servicio".

Ambas aplicaciones establecen la prohibición de prácticas ilegales, malintencionadas, dañinas o discriminatorias. Grindr, incluso, lo expresa de la siguiente forma: "si algo es ilegal fuera de línea, no lo hagas en Grindr".

Menores en 'apps' de citas para adultos

La noticia de Reino Unido refleja una realidad: la presencia de menores en determinadas aplicaciones que no están dirigidas a ellos, donde pueden llegar a enfrentarse a situaciones para las que no están preparados o acabar siendo víctimas de adultos con malas intenciones.

El público al que se dirigen las 'apps' de citas más populares se enfrenta a la importancia creciente que el desarrollo de la sexualidad comienza a tener en la vida de los adolescentes. Como ocurre en prácticas como el 'sexting', los menores suelen "minimizar los riesgos a los que se enfrentan" e "ignorar las repercusiones" que pueden tener en su futuro, según explica Internet Segura for Kids (IS4K) de Incibe en su portal web.

"Las plataformas de citas han evolucionado de manera notable sus mecanismos para detectar perfiles de menores en sus servicios", asegura el coordinador de IS4K, Manuel Ransán. Por lo general, estas aplicaciones combinan herramientas automatizadas y procesos manuales para identificar los perfiles creados por usuarios menores de edad, e incluso han habilitado canales para que otros usuarios puedan denunciarlos.

Se trata de mecanismos "útiles para detectar este tipo de perfiles una vez creados", si bien "no son suficientes por sí solos para evitar que un menor se dé de alta en una red social", como señala Ransán. Muchas veces, la primera verificación consiste en preguntar la edad, que es "fácil de engañar y proporcionar otra".

En la actualidad, también se está trabajando con herramientas que identifiquen la edad de un usuarios mediante factores biométricos, como pueden ser la voz o los rasgos faciales, pero hasta el momento, como indica el coordinador de IS4K, "han resultado infructuosos por su complejidad para implementarlos".

Adultos en 'apps' de menores

Existen, sin embargo, plataformas dirigidas específicamente para niños y adolescentes, con el objetivo de que conozcan a gente de su edad con la que compartir intereses, en un entorno seguro, muchas veces monitorizado por equipos del propio servicio y con controles para los padres. Es el caso, por citar algunas, de Spotafriend (para adolescentes de entre 13 y 19 años) o Messenger Kids (entre 6 y 12 años), si bien plataformas como Roblox, o incluso Facebook e Instagram atraen a muchos menores, que mantienen conversaciones con otros usuarios en los chats.

En los servicios enfocados a menores, no obstante, también terminan por tener perfiles no permitidos, en este caso, de adultos que suelen hacerse pasar por niños para ganarse la confianza de otros niños o adolescentes, y que pueden dar lugar a peticiones de carácter sexual. Es una práctica que se conoce como 'grooming'.

"Siempre que exploramos nuevos escenarios acabamos encontrando personas que los explotan de manera maliciosa", explica Ransán. Poco a poco "se van impulsando medidas en forma de regulaciones e implantando mecanismos con los que conseguir reducir los riesgos", aunque la información se presenta como la principal baza para que los menores estén a salvo en Internet.

El coordinador de IS4K recuerda que la seguridad de los menores en línea se trabaja "en muy diversos ámbitos". Este organismo ofrece recursos y servicios para concienciar y capacitar tanto a los menores como a sus familias, y cuenta con una línea de ayuda en ciberseguriad (900 116 117) desde la que se asesora de forma gratuita.

La escuela es otro de los escenarios clave para concienciar a los menores sobre un uso seguro y responsable de los servicios digitales. Pero también la propia industria de Internet, para que "la protección del menor esté presente desde el comienzo en el desarrollo de aplicaciones y servicios, en la promoción de estándares de clasificación de contenidos y servicios, para guiar a los padres, para seguir mejorando la implantación de herramientas y eliminar contenido que dañe la reputación o integridad de los menores, o para asegurar que el contenido comercial está claramente identificado y es apropiado a la edad de los usuarios", detalla el experto.

Ransán asegura que en los últimos años "ha mejorado la sensibilización de los niños y jóvenes en relación al uso seguro y responsable de Internet". Se debe, como explica, a que reciben información de su entorno familiar y escolar, pero también desde los medios de comunicación y desde las propias aplicaciones y servicios en línea.

Aun así, el coordinador matiza que "debemos seguir trabajando para evolucionar desde la sensibilización a la capacitación, y conseguir que ésta se desarrolle de una manera mucho más sistematizada", con el fin de asegurar que "todos los menores, a lo largo de su etapa educativa, adquieren las competencias necesarias para beneficiarse de las ventajas de Internet, limitando los riesgos asociados".

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