Latinoamérica

El Mono Jojoy , las FARC y la tecnología Punta

El segundo jefe de la FARC, el Mono Jojoy.

El Mono Jojoy se llamaba el segundo jefe de la narco-guerrilla de la FARC; hace pocos días fue localizado por las fuerzas militares del gobierno colombiano y ajusticiado. El Mono Jojoy era -como ya dije- un narco-guerrillero, lo que equivale, valga recordarlo, a ser un violador, un criminal, un vil terrorista. ¿Cómo fue localizado? Resulta sumamente interesante: ocurrió a través de un GPS que alguien introdujo en una de sus botas.

Al parecer, ese alguien, era uno de los suyos, cercano, quien, previo pago de unos cuantos millones, aceptó traicionar a uno de los más temidos asesinos de los últimos tiempos en la historia de la humanidad. Claro, espero que esa persona, a partir de ahora, se encuentre en paradero conocido y al alcance del gobierno colombiano.

Sí, en los tiempos que corren, atrapar a un asesino sale sumamente caro, pero vale la pena. Lo que me pregunto es por qué razón, todavía nadie, en Estados Unidos, con tanta tecnología punta que se supone que poseen, si juzgamos por las películas, ha conseguido introducir un GPS en una bota de Osama Bin Laden. Entre tanto, la mezquita a unas pocas cuadras de la Zona Cero, sigue su curso.

Gusto por los Rólex

Pero volvamos al Mono Jojoy, cuando acabaron con él, los que recibieron su cuerpo, se percataron de que el hombre llevaba un Rólex valorado en 13 mil euros. Ahí tienen al revolucionario, con gustitos bastante poco baratos. Comprobado está que a estos revolucionarios de diseño les fascinan los Rólex.

Fue el caso de un Fidel Castro, a inicios de su pandillera Revolución, que se ajustaba uno en cada muñeca. Sí, como lo están leyendo, presumía de Rólex en ambos brazos. Toda una malcriadez propia de un guerrillero, hijo de latifundista, que le arrebató las tierras a los campesinos para adueñarse de ellas y hacer del país su finca personal.

Me pregunto yo para qué hace falta un Rólex en la selva colombiana, ¿a quién se pretendrá impresionar, como no sea a sí mismo? Por autosatisfacción personal y para jactarse de ricachón frente a su propia imagen reflejada en los espejismos del poder. Un Rólex -símbolo del capitalismo- ahora como símbolo del poder absoluto de la ideología revolucionaria.

Así he conocido yo a unos cuantos revolucionarios de salón, de champán y caviar, vestidos de manera churrupiera, con el consabido traje de guerrillero, camiseta con la cara del Ché incluida, pero con unas cuantas propiedades en la campiña francesa, y un bulto de negocios de bienes raíces, y con su buena tuerca en el brazo. Así sí que da gusto ser revolucionario, de boca para afuera, con la panza y los bolsillos repletos a todo trapo.

Esperanza de paz

El caso es que la muerte del Mono Jojoy constituye una esperanza de paz. Paz que no puede ser posible sin que la guerrilla se rinda, pida disculpas, y una vez desmantelada, Colombia pueda al fin pasar a ser uno de los ejemplos de constancia en la lucha por la democracia, por la libertad y por la paz.

Y ya que he tocado el tema de la tecnología punta, ¿qué habrá fallado en las elecciones venezolanas para que las conclusiones fueran dadas a conocer con tanta demora? Siendo Venezuela uno de los países más aventajados, desde el punto de vista económico, no podemos dudar de que su tecnología, la que debe ser de calidad, sea también una de las mejores.

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