Latinoamérica

El padre del opositor venezolano Leopoldo López cree que su hijo seguirá en prisión

Leopoldo Torres, opositor venezolano. Imagen: Reuters

El padre del líder opositor venezolano Leopoldo López se ha mostrado "menos optimista" que su hijo, quien confía en que saldrá "pronto" de la cárcel militar en la que lleva dos años, y ha considerado que la única posibilidad de lograrlo es que "la calle" ejerza la presión suficiente para propiciar la caída del Gobierno de Nicolás Maduro.

López ha celebrado recientemente su segundo aniversario en la prisión de Ramo Verde, donde, según ha relatado en primera persona en una serie de escritos recogidos por Península Ediciones en el libro 'Preso pero libre', ha sufrido todo tipo de vejaciones.

El líder de Voluntad Popular, condenado a casi 14 años de privación de libertad, está convencido de que "pronto" será liberado, en medio del debate parlamentario de la Ley de Amnistía, y de que "la dictadura tiene las horas contadas".

"Yo siempre he tratado de tener una visión más realista", ha dicho su padre, Leopoldo Ernesto López Gil. "No lo veo, pienso que va a ser duro el tiempo que le queda (en prisión) y que vamos a tener que seguir luchando", ha lamentado, en una entrevista concedida a Europa Press.

Una situación critica

López Gil ha explicado que será "muy difícil" que su hijo abandone Ramo Verde "porque la situación de este Gobierno es muy crítica y tener a Leopoldo en libertad sería tener a un líder opositor muy fuerte en libertad, y no está en condiciones de permitir eso".

Interrogado sobre la oportunidad que brinda el proyecto de Ley de Amnistía, se ha mostrado escéptico porque "el Ejecutivo tiene que revisarla y puede mandarla al Tribunal Supremo de Justicia, que puede llegar a la conclusión de que no es constitucional y vetarla". "Esa experiencia ya la hemos tenido en distintas leyes", ha recordado.

Para López Gil, la única alternativa es "la calle". "La Asamblea Nacional tiene que hacer su papel pero la población tiene que ir a manifestar su descontento y su fuerza" "Solo con el pronunciamiento de la Asamblea Nacional no va a ser suficiente, se necesita algo más duro, mucho más duro", ha insistido.

El padre del líder opositor se ha mostrado consciente de que, "una vez que los venezolanos salgan a la calle va a ser muy difícil controlarlos", dando lugar a una situación similar a la vivida durante las protestas opositoras de 2014, que se saldaron con 43 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos, incluido su hijo.

"El Gobierno está clamando por una segunda salida muy violenta", ha afirmado, al tiempo que ha subrayado que "los que causaron las muertes fueron quienes tenían las armas, que eran los guardias nacionales", si bien "hoy los militares no responderían como lo hicieron en 2014 porque, al igual que cualquier ciudadanos, tienen que estar pasándola mal". CIFRAS DE "GUERRA"

López Gil ha apuntado como potencial detonante de las protestas populares la situación de crisis que sufre Venezuela a nivel económico y social, que ha llevado a un desabastecimiento casi total de los productos básicos, incluidos alimentos y medicinas.

"Este fin de semana tuvimos noticias de que más de cuatro supermercados fueron saqueados. Hemos visto robos tan curiosos como que en una pollería, que no vende otra cosa más que pollos, entraron unos hombres armados y no fue para robar a los clientes ni la caja, fue para robar 50 pollos", ha contado.

La escasez se traduce en "un desajuste grande" de los precios. "A alguien que ha vivido en una modernidad relativa no le cabe en la cabeza que haya un Gobierno que permita un 600 por ciento de inflación. Ese es el castigo más grande que se le puede dar a un pueblo. Cuando llegas a comprar resulta que no te alcanza para nada", ha enfatizado.

A ello se suma la inseguridad reinante en Venezuela, especialmente en Caracas. "El año pasado hubo registrados más o menos 28.000 muertos por homicidio en una población de 28 millones de habitantes, comparativamente es una guerra lo que tenemos", ha añadido. 2016, "AÑO CRÍTICO"

Así las cosas, López Gil cree que la respuesta lógica de los venezolanos es que "salgan a la calle todavía más indignados" que hace dos años. "Cuando la gente empieza a sentir hambre y a no encontrar cómo satisfacerla pueden surgir muchísimas cosas que no tenemos previstas", ha augurado.

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