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Anulada en Torrelavega la venta de una finca porque la inmobiliaria ocultó que la afectaba una línea de alta tensión

El Juzgado de Primera Instancia número 4 de Torrelavega (Cantabria) ha anulado la venta de una finca porque la inmobiliaira ocultó que estaba afectada por una línea de alta tensión de 400 kilowatios, dentro de la línea Penagos-Güeñes.

SANTANDER, 21 (EUROPA PRESS)

En concreto, se ha anulado el contrato de arras de una finca en llanos de Penagos en la que el comprador quería instalar un centro de yoga. Para ello, entregó desde abril de 2007 a la inmobiliaria un total de 60.101 euros, entre la señal y el contrato de arras de la finca, que tenía un precio total de 216.364 euros, que se pagaría en septiembre de ese año.

Sin embargo, en el mes de julio, el demandante mantuvo una conversación informal con un vecino del pueblo que le informó de que por Penagos iba a pasar una línea de alta tensión. Al saberlo, acudió al Ayuntamiento, donde le confirmaron que su trazado discurría precisamente por la finca que había adquirido, y a escasos metros de donde tenía previsto instalar el centro de yoga. El Consistorio había alegado a este proyecto por considerar que presentaba "grave riesgo" para la salud.

Entonces, trasladó a la inmobiliaria la inviabilidad de la operación de la compraventa, y la empresa se comprometió a devolverle el dinero adelantado, una vez vendiera las fincas. La agencia le dijo posteriormente que les había vendido a un tercero, pero esta operación no constó en el Registro de la Propiedad.

Además, posteriormente se constató que la finca, dividida en dos partes, tenía uno de sus fragmentos sin registrar, y el otro en realidad pertenecía a la Junta Vecinal de Sobarzo.

La sentencia señala que el demandado había ocultado tanto la existencia de la línea --de la que tenía conocimiento debido a que al ser propietario fue convocado a reuniones para la expropiación-- como la titularidad pública de una parte de la finca, lo que anulaba la venta. Y también incide en que el responsable de la inmobiliaria "se había servido de ella como tapadera".

Además, el precio inicial al que la había comprado era cinco veces inferior al que luego pidió. En consecuencia, se anula el contrato de arras y se condena al demanadao a abonar los 60.101 euros que había adelantado.

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