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Amor y desamor trenzan los relatos de "La letra pequeña", de Pérez Domínguez

EFE
6/08/2019 - 10:51

Barcelona, 6 ago (EFE).- Amor y desamor trenzan los relatos de "La letra pequeña", un volumen de diez cuentos del escritor sevillano Andrés Pérez Domínguez, autor de las novelas "El violinista de Mauthausen" o "El síndrome de Mowgli".

En esa relación de cuentos de "La letra pequeña" (Triskel Ediciones), el lector se enfrenta sucesivamente a una mujer a punto de abandonar a su marido adúltero, a una pareja discutiendo durante una escapada romántica, a un hombre ansioso por que su mujer vuelva con él, al marido que lleva a cenar a su esposa al restaurante donde quince años atrás le pidió matrimonio o a dos desconocidos atrapados en un montacargas.

En otros cuentos dos amigos asisten a la presentación de una novela, un tipo se queda en la más absoluta soledad por su afición al buen comer, un abogado ve su vida derrumbarse por la llegada al bufete de un inquietante novato y un hombre emprende un viaje para buscar a su mejor amigo y a su exnovia.

"Todos esos personajes saben que en la vida, como en los contratos, anida una incómoda y a menudo cruel letra pequeña, aunque lo hayan descubierto demasiado tarde", resume el escritor en una entrevista con Efe.

Para Pérez Domínguez esa letra pequeña "no se debe ignorar, porque antes o después lo cambia todo o incluso desbarata cualquier proyecto".

Percibe el autor que hay otros asuntos que afloran en la mayoría de los relatos de "La letra pequeña", "como el adulterio, el desamor o el desengaño inevitable cuando vamos cumpliendo años. Quizá el desengaño sea lo que nos sucede al descubrir la letra pequeña de la vida y, de ahí, el título del libro".

Aunque haya similitudes entre los diez relatos, el tono es diferente, admite Pérez Domínguez: "Cada escritor imprime su sello, pero creo que cada historia requiere un tono diferente. Es más, creo que cada historia pedía un tono diferente".

"La letra pequeña" es la vuelta de Pérez Domínguez al cuento diez años después de que publicara "El centro de la Tierra" y casi veinte años después de que ganara el Max Aub de Relatos: "Muchos de mis lectores más antiguos me consideran sobre todo un cuentista, y a mí me encanta que lo piensen", reconoce el autor, quien, en ningún caso, se considera "cuentista ocasional" ni interpreta el cuento como un género menor.

"Escribir cuentos resulta extremadamente difícil y yo creo que mucha gente cree que se trata de un género menor por puro desconocimiento. Prefiero pensar que soy un escritor todoterreno que se desenvuelve con dignidad en la distancia corta, media y larga".

Recurre a la metáfora del corredor que necesita "una musculatura diferente" para correr un maratón (novela) o los 100 metros lisos (cuento), aunque en ambos casos se trate de poner un pie delante del otro y correr hacia la meta; y recuerda las palabras de Julio Cortázar, quien decía que "en las novelas se gana por puntos y en los cuentos se gana por K.O.".

En última instancia, zanja Pérez Domínguez, "una novela puede tener fallos, digresiones, ramificaciones necesarias o innecesarias; y un cuento no te permite errores. Es un mecanismo de precisión donde todas las piezas han de estar muy ajustadas y no debe sobrar nada".