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Al rescate de las librerías de barrio en la era Amazon

EFE
22/08/2019 - 12:28

Madrid, 22 ago (EFE).- La autenticidad de las librerías de barrio no ha sido suficiente para combatir la era Amazon, pero sí para que sus dueños no echen la persiana gracias al apoyo de clientes, vecinos de la zona o profesionales del gremio y a campañas de micromecenazgo.

En España, la histórica librería madrileña Berkana marcó un antes y un después en ese aspecto. Fundada en 1993 y pionera en temática LGTB, hace dos años evitó el cierre definitivo gracias a los 13.500 euros recaudados de la colecta que iniciaron sus fundadoras, y que tuvo gran repercusión mediática.

La zona geográfica también determina el desarrollo de estos comercios, y así lo afirma a Efe Alejandro Bárzano, dueño de la librería Delirio: "Está difícil para todo el mundo, pero más en la periferia".

Este acogedor espacio de la calle Sevilla se encuentra en Móstoles "porque en Madrid ya las hay, pero aquí es donde hace falta", añade.

Delirio es mantenible, según su dueño, "con el sacrificio de trabajar 14 horas al día toda la semana" desde que la abrió hace ocho años, pero añade que su caso es similar al de "cualquier librería de barrio".

Para Bárzano, este rincón que almacena numerosos cuentos y cómics es un "imán de gente excepcional" desde sus comienzos, ya que el año pasado pudo evitar el cierre gracias a que la campaña "Un libro para salvar una librería" recaudase 26.431 euros, más del doble de lo fijado.

"No me lo esperaba, estuve un mes en 'shock' sin saber cómo agradecerlo -recuerda-. Toda la campaña me hizo llorar muchísimo, es emocionante ver que a la gente le importas".

El éxito de su campaña verá la luz en septiembre con la publicación de "Little Durruti", obra infantil escrita por él y que saldrá, a pesar de problemas de tiempo y gestión este último año, gracias al "apoyo humano" y la solidaridad que ha recibido su "pequeño y plural" Delirio; para su dueño, un rincón que aborda "el apoyo a la lectura, la defensa del pequeño comercio y la cercanía".

Según este librero, el declive de estos espacios se contrapone a la fuerza de los "grandes monstruos" como Amazon o Fnac, que se "comen" a los pequeños locales, y por ello el autor de "Little Durruti" pone el futuro de las pequeñas librerías y, en general, de los pequeños comercios, en los consumidores.

"Depende de que todos cambiemos nuestros hábitos de consumo. El libro está dedicado a un niño que viene por aquí desde que nació y cuando él tenga mi edad, las librerías no existirán a no ser que pase un milagro", añade.

Sin embargo, auténticos almacenes literarios no han podido sobrevivir a este aumento de ventas web, como la Librería Nicolás Moya, la más antigua de Madrid y primera en España especializada en Medicina, que cerró a principios de año por inviabilidad del negocio tras 157 años de existencia.

A pesar de la desesperanza que atraviesan los propietarios de estos negocios, espacios como Delirio han conseguido combatir el cese definitivo gracias a un enorme respaldo humano que lo ha rescatado, y que su dueño ha querido agradecer cambiando el final del libro tras la campaña, "porque detrás de los libros hay personas".