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Feliu Formosa: "Escribir un dietario es algo que fluye sin apenas esfuerzo"

EFE
26/08/2019 - 10:52

Barcelona, 26 ago (EFE).- Cumplidos los ochenta años, en septiembre de 2014, inició el escritor y traductor Feliu Formosa un nuevo diario, "El temps robat", que acaba de publicar Pagès editors, donde el lector podrá descubrir su día a día hasta 2016, incluyendo aspectos de su intimidad o su pensamiento respecto a otros autores.

En una entrevista con Efe, el también premio de Honor de les Lletres Catalanes y hombre de teatro ha indicado que para él "escribir un dietario es quizá lo único que fluye sin apenas esfuerzo", después de una larga carrera en la que ha presentado una quincena de libros de poesía, así como unas 125 traducciones de títulos del alemán, de dramaturgos como Bertolt Brecht.

Sus primeras incursiones en el género datan de hace más de cuarenta años, entre 1973 y 1978, cuando publicó por primera vez "El present vulnerable", un diario que vio la luz en 1979 y que se reeditó el año pasado, donde muestra su desasosiego tras la muerte de su esposa Mari, quedando viudo con dos niñas pequeñas.

Bromea con que el pesimismo y la angustia forman parte de su carácter y es "una persona conflictiva en este aspecto", lo que provoca que en alguna entrada de su último título llegue a escribir que puede pasar semanas en medio de "dudas, obsesiones, inseguridades, inercias, pereza, angustia, insatisfacción".

A la vez, defiende, citando a Kafka o Pavese, a los que califica de modelos, que este tipo de literatura también sirve para abordar cuestiones relacionadas con la intimidad.

En este volumen, no esconde, verbigracia, el vínculo que mantuvo durante un tiempo con una prostituta a la que conoció en un bar de la calle de las Tàpies de Barcelona o la primera relación conflictiva que tuvo con una mujer, Marisé, después de fallecer su primera esposa, y que quiere que se vea como "un homenaje a su memoria".

Como en otros dietarios anteriores, aparece su mujer desde hace más de treinta años, la enfermera y escritora igualadina Anna Vila, madre de una hija discapacitada, de 46 años de edad, a la que conoce desde que tenía siete, !que ni habla ni escucha, aunque es muy expresiva, y con quien hay que comunicarse a través de gestos".

Con ella, prosigue, siempre se ha "entendido muy bien". "Es una experiencia especial que no podía prever que viviría y que condiciona toda la existencia familiar".

Sus hijas Clara, también traductora, y Ester, quien lleva unos años residiendo en Cerdeña, "donde está triunfando con su música, junto a su marido Nico Casu", también tienen su protagonismo en la obra.

En este volumen, por otra parte, recuerda a amigos suyos fallecidos, desde el escritor Francesc Vallverdú a Sergi Besser y Montserrat Roig, de quien dice que fue "un poco como un hermano mayor".

Asimismo, el escritor de Sabadell, que actualmente reside entre Barcelona e Igualada, reseña las lecturas que le impactan, como "El fin del 'Homo sovieticus', de la premio Nobel Svetlana Aleksiévich, lo que también le lleva a desvelar que tras su entrada en el PSUC, durante el franquismo, vivió, "ni que fuera de una manera efímera, una auténtica fiebre prosoviética".

No oculta que incluso cantaba con otros compañeros el "Kalinka" o que escuchaban "embelesados los coros de soldados del ejército soviético".

Por otra parte, al principio del dietario afirma que ya no escribe poemas, porque le ha "abandonado" la poesía.

Cuando se le pregunta qué cree que ocurrió, se expande precisando que eso ha pasado durante unos años pero, justamente, el próximo mes de diciembre aparecerá un libro de fotografía en la que las protagonistas son las piezas cerámicas de Eulàlia Sayrach, acompañadas por "poemas breves" escritos por él.

No duda en aseverar, por tanto, que ha vuelto a la poesía "estimulado" por la obra de esta artista barcelonesa.