Libros

Castellet: "El oficio de editor tiene la ventaja de tratar una fauna variada"

Barcelona, 10 may (EFE).- A punto de iniciarse los principales actos conmemorativos del cincuenta aniversario de Edicions 62, el veterano Josep Maria Castellet se suma a la fiesta con su nuevo libro "Memòries confidencials d'un editor. Tres amics escriptors", en el que reflexiona sobre el oficio que ha ejercido siempre.

El memorialista ha opinado hoy en rueda de prensa que el trato con los escritores, además de ser un regalo, comporta mantener relaciones "con una fauna muy variada" y poder seguir en directo la creación de una obra literaria con incidencia posterior sobre muchas personas.

En su nuevo título, Castellet ha renovado un prólogo que nunca apareció para el gran público -cuando Edicions 62 celebró el cuarto de siglo- sobre la aventura que supuso en pleno franquismo poner en marcha una editorial de obras en catalán y coloca la linterna sobre tres personajes que conoció muy bien y de los que fue muy amigo como Salvador Espriu, Baltasar Porcel y Montserrat Roig.

Obsesionado por "ser exacto y preciso", según ha reconocido esta mañana, el escritor rememora lo que vivió como director literario desde los años sesenta hasta los noventa, sin obviar episodios como la gran crisis de la editorial en 1969, tras enfrascarse en la puesta en marcha de la Gran Enciclopedia Catalana, o una visita al ministro Camilo Alonso Vega para pedir que el fundador de la empresa Max Cahner pudiera volver a España tras ser expulsado por "razones políticas".

Josep Maria Castellet, de 85 años, ha comentado que fue contratado por Cahner en 1964 para que ejerciera como director literario -una figura que hoy cree ha desaparecido tal y como él la ejerció- y para que lanzara una colección con las mejores obras traducidas al catalán de la novela extranjera.

Gracias a ser lector de Seix Barral y de participar en el Premio Internacional, conocía bien lo que se editaba fuera de las fronteras españolas, por lo que hoy, modesto, ha señalado que quizá sí que había contribuido a que la edición catalana "dejara de ser provinciana".

Respecto a los autores escogidos para este nuevo capítulo de su literatura memorialística, dice que ha optado por seguir criterios de amistad y por volver a Salvador Escriu, de quien ya había escrito anteriormente, y de quien, en esta ocasión, desvela su secreta relación con la cábala.

A pesar de ello, advierte de que "nunca se sabrá hasta qué punto Espriu era cabalista o cogió la cábala como excusa literaria".

El otro escritor que retrata es Baltasar Porcel, con quien tuvo contacto desde que llegó a Barcelona, procedente de Mallorca, y con quien realizó diferentes viajes, como uno a París en el que el balear conoció en el tren a la que sería su mujer, Maria Àngels Roque.

También regala al lector una de las confesiones que le hizo Porcel cuando le aseguró que lo que más le interesaba en su vida era su familia. "Es lo que más me interesa de mi vida y si alguien intenta atacarla y hacerle daño la defenderé furioso como un gato panza arriba", le indicó el mallorquín.

El nuevo volumen de Castellet termina con Montserrat Roig, el capítulo que más le ha costado elaborar. "Con ella -ha indicado- tenía dos problemas gravísimos, que era mujer y yo hombre, y que le llevaba veinte años de diferencia".

Respecto al hecho de que no haya incluido a un escritor como Manuel de Pedrolo, muy relacionado con Edicions 62 y de ventas masivas en los años ochenta, el también crítico literario ha argumentado que no podía hacerlo porque no llegó a ser amigo suyo de verdad.

En este sentido, ha descubierto que Pedrolo "era un tío dominado por la pasión de la escritura, que todo lo trasladaba a un mundo imaginario, y que vivía como si Cataluña fuera independiente, lo que dificultaba el trato, aunque siempre fue correcto y educado".

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