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El Guernica pone en marcha la gran transformación del museo Reina Sofía

EFE
22/05/2008 - 3:37

Madrid, 22 may (EFE).- El "epicentro" del Museo Reina Sofía, el cuadro del Guernica, pone hoy en marcha la gran transformación de una de las mayores pinacotecas del mundo, que emprende su reforma "más ambiciosa" para abrirse a otros públicos y convertirse en 2010, 20 años después de su apertura, en un "poliedro" de ideas y arte.

El director del museo, Manuel Borja-Villel, ha presentado hoy a la prensa el nuevo contexto en el que se podrá contemplar el alegato que Picasso hizo contra la Guerra Civil por encargo del Gobierno de la República y que pudieron contemplar los 33 millones de personas que pasaron por el Pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937.

Luz blanca en vez de amarilla para revelar todos sus matices; un acceso a la sala por delante y no por el lado; la película de "propaganda" que hicieron Dreyfus y Luis Buñuel en vez de fotografías y las maquetas del Pabellón de España de 1937 y de la Fuente de Mercurio que hizo Calder para aquella ocasión son los nuevos ingredientes y compañeros del Guernica.

Pero esa es solo una primera remodelación "cosmética" porque, "en cuanto pueda", Borja-Villel quiere que el Guernica pase justo enfrente de donde está ahora, eliminando el falso techo, y que el visitante se encuentre con un espacio muy similar al que albergó por primera vez este "icono" hace 71 años.

"No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo", explicaba Picasso sobre su cuadro, una idea que el director del Reina Sofía cree que hay que respetar, aunque no el deseo original del pintor de que se exhibiera en El Prado.

"Igual que las Meninas son el epicentro de El Prado, el Guernica lo es del Reina Sofía y estoy seguro de que de haber existido entonces este museo, Picasso habría querido que estuvieran aquí, junto a Buñuel y a Calder", ha afirmado rotundo Borja-Villel.

El Guernica no es el único que recupera "su sitio", el director del Reina Sofía quiere que todas las piezas que no lo tienen lo hagan y otra que ya ha cambiado es la de Juan Muñoz, que ahora se ve, "como pedía la obra", en un pasillo del claustro de la primera planta y no en una sala de la cuarta.

La labor de reubicación comenzará por la parte de arte contemporáneo para bajar por las salas hasta las vanguardias, "este año o el que viene".

Borja-Villel quiere que el museo "esté de cara a la gente, no de espaldas como ahora" y que "se abra al mundo" no solo ganando espacio expositivo en sus 96.000 metros cuadrados sino proporcionando nuevos accesos.

En los próximos dos o tres años, y con la sola financiación de los propios presupuestos con los que cuenta el museo, según dijeron a Efe fuentes de la pinacoteca, se habilitará una nueva sala de exposición en la planta 1 para acoger la obra de Richard Serra, y en la planta 0 se rehabilitará la antigua cafetería, se hará una nueva entrada desde la glorieta del Emperador Carlos V para grupos, y se recuperará una sala para exposiciones.

Pero lo más visible será la modificación de la entrada principal, porque tras la remodelación que hará el ayuntamiento de la plaza, el museo adelantará la fachada de su entrada principal, para que haya un espacio amplio de acogida de los visitantes, ahora inexistente.