Libros

Alberto Manguel asegura que la curiosidad es "el estímulo que impulsa nuestro conocimiento"

Barcelona, 20 mar (EFE).- El escritor canadiense de origen argentino Alberto Manguel, que participa estos días en el festival de literatura Kosmópolis, ha defendido hoy que la curiosidad ha sido el motor de la evolución.

Manguel, que acaba de publicar en España "Una historia natural de la curiosidad", indaga en el que ha sido desde la noche de los tiempos "el estímulo que impulsa nuestro conocimiento y también la tentación para adentrarnos en lo prohibido, lo oculto, lo peligroso".

Ha confesado que empezó a imaginar el libro después de sus lecturas cotidianas de Dante, pero "no quería escribirlo, porque suponía acabar con esas sesiones" con el poeta italiano, y ha advertido de que, sin embargo, su viaje con el autor de la Divina Comedia "no ha acabado".

En "Una historia natural de la curiosidad" (Alianza Editorial) confluyen largos años de lecturas, escritura y pensamientos alentados por una pasión y una vivacidad arrebatadoras: nada que pueda interesar a la curiosidad humana le es ajeno.

"El libro se presenta como un viaje infinito, aunque se reduce a 17 preguntas que corresponden cada una a uno de los capítulos", señala Manguel.

"Como seres humanos podemos ser definidos por que somos los únicos que poseemos el don de la imaginación y a través de ésta podemos tener la experiencia del mundo antes de tenerla de manera material, pero para ello necesitamos impulsarla con nuestra curiosidad", apunta el autor.

A su juicio, la curiosidad nos lleva a dirigir nuestra imaginación hacia diferentes ventanas y puertas que se abren, y hacia territorios desconocidos, y cuando los empezamos a recorrer y a saber lo que son, esas preguntas conducen a nuevas preguntas.

"Si nos contentáramos con respuestas como quieren los dogmas religiosos, los políticos o los publicistas, nosotros dejaríamos de existir", asegura.

Manguel añade que "los únicos que se contentan con las respuestas son los muertos, pues los vivos cuestionan las respuestas; y por esa razón la lectura es un elemento tan poderoso, porque la literatura alienta nuevas preguntas".

Uno de los problemas más graves de la sociedad actual es que en el mundo de los adultos y los adolescentes, "la publicidad comercial da respuestas y no permite preguntas, y en las escuelas educamos a los niños para que acepten las respuestas y no hagan preguntas -sostiene-".

El autor de "Una historia de la lectura" se ha referido a la anécdota vivida con su nieta de 4 años: "Siempre me interroga con por qué y trato de darle respuestas, y cuando le pregunto por qué siempre repite su pregunta, me dice que simplemente lo hace para conversar".

Una vez aprendida la pregunta, el ser humano nunca deja de formularla, aunque muy pronto descubra que la curiosidad rara vez es recompensada con respuestas reveladoras, "y sin embargo, sigue siendo esencial para la humanidad enunciar sus dudas, mucho más que encontrar afirmaciones que se demuestran inservibles con el paso del tiempo".

Al igual que Dante decidió tener guías para sus viajes -Virgilio y Beatriz, junto con otros-, Manguel ha querido elegir a Dante como guía para el suyo, y permitir que las preguntas que formula en su "Comedia" le ayuden a marcar el rumbo de las suyas.

Dante, agrega Manguel, sostiene que las almas continúan hablando en el purgatorio, porque "si no podemos hablar, no podemos hacer preguntas".

Al respecto, recuerda que "una de las grandes diferencias entre las grandes religiones monoteístas es su concepción del más allá: en el mundo musulmán las preguntas siguen existiendo en ese más allá, es un lugar de diálogo, todo lo contrario que en la tradición judeocristiana".

En los diecisiete capítulos del libro, las referencias literarias dialogan con los últimos descubrimientos científicos.

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