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Juan Goytisolo asegura que "en España siempre se ha marginado la tradición crítica"

Madrid, 17 abr (EFE).- "Devoto de Cervantes", Juan Goytisolo asegura que se siente "como un polizón en un trasatlántico", días antes de recoger el Premio Cervantes, en una ceremonia llena de pompa en la que este escritor heterodoxo, al que no le gusta nada la institución, intentará como siempre romper cánones.

Y tanto es así que, para empezar y en el plano de las formas, no se vestirá de chaqué como manda la tradición, sino que lo hará con una chaqueta y un pantalón "normales".

"Les dije que, si querían que me disfrazara, para eso me ponía una chilaba. Así es que iré como siempre, porque ni siquiera tengo traje", explica a Efe, en su casa de Marraquech, este escritor anómalo, "como todo creador", que ha construido su árbol literario con raíces alimentadas por la tradición crítica española, a la que brinda el premio.

"Nunca he hablado de mí en función de ser reconocido o no -argumenta el escritor catalán-. Lo que he criticado mucho es el no reconocimiento de una tradición crítica española que empieza con Blanco White y Larra y sigue con Pi Margall y Manuel Azaña y en el terreno de la historiografía, con Américo Castro y Francisco Márquez Villanueva".

"Esta tradición ha sido marginada por la institución oficial -continúa- y he intentado luchar con todos mis medios para que se reconozca. Más que heterodoxo, lo que he intentado siempre ha sido ampliar ese canon restrictivo, nacionalcatólico, que ha dejado de lado una serie de obras muy importantes. Siempre he intentado recuperar lo que se ha quedado al margen".

Y es que Juan Goytisolo (Barcelona, 1931), hermano del poeta José Agustín, fallecido en 1999, y de Luis Goytisolo, del que asegura que "se merece todos los premios" y que "Recuento" es la mejor obra española del siglo XX, es un escritor de los márgenes.

Un autor de títulos imprescindibles para la literatura como "Señas de identidad", "Don Julián", "Juan sin tierra" o "Makbar", que se "blinda" en estas circunstancias.

Alguien que contempla el mundo desde su casa, donde ha creado su propia familia o tribu, en la medina de Marraquech, al lado de la plaza de Xemáa el Fná, una universidad de la vida de cuyas voces ha mamado tanto como de la lectura del "Quijote", asegura.

"Cuando quiero escuchar ruido, voy a la plaza", asegura Goytisolo, que habla el árabe dialectal y para el que sus contemporáneos son "El libro de buen amor", "La Celestina", "Las soledades" o "la lozana andaluza", según confiesa en medio del silencio que invade su casa, que tiene un patio con un precioso limonero, donde el tiempo se detiene.

Sin querer decir o anticipar nada del discurso que pronunciará el próximo día 23 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, sí que comenta que hablará de las dificultades personales que rodearon la vida de Cervantes cuando escribió el "Quijote", de las miserias que le rodearon y de cómo a pesar de ello pudo escribir este "libro de libros".

"Soy un devoto lector de Cervantes. He leído cuatro veces el 'Quijote'; a los 25, los 40, los 60 y a los 80 y cada vez que lo leo es un libro distinto, cada vez es mejor, y esto es la prueba de la gran literatura", añade.

"Pero no se me olvida que el Premio Cervantes lo da un ministerio de Educación, Cultura y Deportes, y parece que de educación y cultura poca, y deporte probablemente mucho", matiza con esa ironía distante que le caracteriza y que tanto impregna su obra.

"El humor ha sido y es muy importante en toda mi obra, ha sido fundamental", sostiene Goytisolo, para explicar también que el punto de inflexión en su narrativa se produce en el capítulo final de "Señas de identidad" y pasa a "Don Julián" para continuar después en toda su obra, que abandona el realismo comprometido para trabajar con la experimentación.

"Todo lo que he escrito a partir de 'Don Julián' es una mezcla de prosa y poesía, pero para descomponer el lenguaje primero hay que conocerlo bien", recalca este creador, como un cubista de la palabra que ha aportado a España su mirada forjada en la cultura francesa, estadounidense y la árabe.

"Fui educado en los peores años del franquismo en un ambiente cerrado y mediocre propiciado por la propaganda oficial; cuando salí a Francia -recuerda- y descubrí su apertura, cambió mi vida. Lo que pasa es que tardé mucho en quitarme ese lastre".

"Luego siguió una verdadera educación en EE.UU. como profesor visitante, y allí comprobé que se enseña mucho mejor la cultura española que en España", sostiene.

Y es desde esa parte del mundo desde donde Goytisolo ha decidido observar el mundo y seguir la actualidad de España.

"Veo España por un lado con intimidad y por otro con distancia. Si se conoce bien la historia española, se ve la reiteración de los errores. Entre la primera constitución, la de 1812 de Cádiz, y la del 79 hubo monarquía absoluta y república, monarquía liberal, dos repúblicas, tres guerras civiles y dos dictaduras feroces... Pues esto se reitera", concluye.

"El tramo que me queda de vida es muy breve y lo veo con cierta melancolía, porque me he dado cuenta de que la humanidad procede del mismo modo: empieza por tener aspiraciones y acaba por tener sistemas, como dijo Pi Margall", concluye.

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