Libros

Un orgullo nacional: Bruselas se consagra al cómic

Los personajes de Tintin, en un mural de Bruselas

Nos introducimos en el noveno arte. Rebuscamos en la parte que más polvo acumula de nuestra estantería, entre los lomos de aquellos tebeos que nos acompañaron de niños. Todavía hoy saltan a nuestra vista aquel cowboy que presumía de ser "más rápido que su propia sombra", aquel botones perpetuamente enfundado en uniforme rojo o aquel reportero intrépido que en los años 40 recorrió desde el Tíbet hasta la Luna.

Hablamos de Lucky Luke, de Spirou y del inolvidable Tintín, tres grandes iconos del cómic belga que no son más que un pequeño ejemplo de la infinita colección de personajes, historias y autores de este país.

Hergé (autor de Tintín), Morris (Lucky Luke), André Franquin (Spirou y Gaston Lagaffe), Peyo (Los Pitufos), Edgar P. Jacobs (Blake y Mortimer) son sólo algunas de las firmas que han convertido a Bélgica en la cuna europea de la tira cómica. Y por muy legendarios que sean y por mucho polvo que se haya acumulado, ninguna de las historias creadas por estos dibujantes parecen pasarse de moda.

Bruselas es en sí misma una muestra de que el cómic sigue vivo a pesar de los cien años recién cumplidos desde la aparición de The Yellow Kid, considerada la primera tira que se publicó en el mundo. Prueba de ello son las numerosas escuelas, museos, centros y tiendas de venta e intercambio de cómics existentes en la capital belga o que el 80 por ciento de la cifra de negocios de las editoriales del país proceda de la venta de cómics.

Caminando por las calles de la capital belga, el transeúnte se tropieza a menudo con frescos y viñetas en las fachadas de los edificios que evocan ese mundo de fantasía y que convierten a la ciudad en una galería al aire libre. Son pinceladas de color que llenan de vida las mustias callejuelas y que son un reconocimiento a una profesión, la de dibujante de cómic, que ya quisiera para sí la gran escuela española del también denominado "arte secuencial".

El escaparate mundial del cómic

Por todo ello, la patria de Tintín y de Spirou se convertirá el año que viene en el gran escaparate mundial del cómic. Bajo el título '2009, año del Cómic en Bruselas', y utilizando como excusa el vigésimo cumpleaños del Centro Belga del Cómic y los 40 años de la primera escuela europea de este arte gráfico, el Instituto de Saint Luc de Bruselas, la capital de Europa ha decidido consagrar el año próximo a este arte en el que se funden la fantasía y el humor.

En 2009 habrá exposiciones para todos los públicos: cómic clásico, contemporáneo, internacional, infantil, manga y dedicadas a capítulos de la Historia o a otras culturas. Que nadie se piense que el cómic es una cosa sólo para niños.

Una de las más curiosas muestras que acogerá Bruselas, tras haber sido expuesta con gran éxito en Ámsterdam y en París, será la dedicada al cómic judío. Recogerá 230 obras divididas en varias secciones, la primera de ellas la correspondiente al periodo 1890 a 1930, época en la que destacan sobre todo los judíos inmigrantes en Nueva York.

La exposición dedica una parte importante a los superhéroes creados por la segunda generación judíos asentados en Estados Unidos, como Superman (1938), Batman (1939) o Capitán América (1940) y a aquella década de los 40 en la que las tiras cómicas estaban cargadas de sátira y crítica con la situación económica que dejó la crisis de 1929 y el incremento del fascismo en Europa.

A partir de 1950 es cuando las viñetas judías empezaron a tomar una identidad propia y a incluir elementos judíos, una nueva etapa que también será mostrada en esta exposición prevista para el próximo mes de mayo, en la que lucirán autores de esta generación, como Bernard Krigstein, Al Feldstein, y algunos españoles como Rubén Pellejero o Jorge Zentner, que introdujeron el Golem entre los inmigrantes judíos en Argentina.

Grandes autores del cómic contemporáneo y de vanguardia

Otra de las grandes exposiciones será la dedicada a la tira cómica internacional de los años 60. Aquí se podrán consultar las obras de dos autores belgas (Guy Pellaert y Paul Cuvelier), del francés Jean-Claude Forest y del italiano Guido Crepax, todos ellos vanguardistas en su época, de gran audacia gráfica y narrativa e influenciados por el pop art, la música rock, los dibujos animados, el cine y la literatura experimental de la época.

Quizás el recorrido más amplio por el cómic belga lo haga el Palacio de Bellas Artes de Bruselas, donde una exposición que durará de marzo a junio reunirá la obra de 20 autores contemporáneos que están marcando tendencia en el cómic mundial. Además, este gran museo de las artes no decepcionará a los que busquen una pequeña introducción al cómic internacional más clásico, y mostrará también a grandes autores como el americano Winsor McCay (autor de Pequeño Nemo) o Schults (Peaunts).

Y si la muestra más amplia será expuesta en el Palacio de Bellas Artes, la más rica en diversidad no podría ser acogida en otro lugar que no fuese el Centro Belga del Cómic, que celebrará su 20 cumpleaños con las obras más emblemáticas en este tiempo.

Además, como cada año, la Fundación Raymond Leblanc organizará un premio para jóvenes dibujantes que deberán crear y presentar sus trabajos inspirándose en una temática concreta.

La ciudad se llenará de símbolos y festejará este aniversario junto a los más pequeños con una procesión de globos gigantes al más puro estilo americano en el día de Carnaval. Acogerá un original Gran Premio de coches e inmortalizará al emblemático Nerón en la misma casa en la que fue concebido por su autor, Marc Sleen, en la Rue des Sables, con la creación de una exposición permanente.

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