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La ninfa inconstante

Una novela es una novela es una novela? La Ninfa Inconstante, la novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante, o una de ellas (dejó varias, por suerte para sus lectores), editada por Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores es esa novela infinita, la novela río, de estructura macroaristotélica y diálogos aristofánicos o aristofálicos.

Sucede con anterioridad a las demás, por lo que ya podemos pernoctar en el origen de La Habana para un Infante Difunto y Tres Tristes Tigres, aunque no sea un origen cronológico en la escritura, pero sí en la vida. Lo que GCI cuenta en La Ninfa Inconstante se halló o se halla situado en una especie de preámbulo de lo que ocurre en sus libros anteriores, breves pasos en el umbral.

Empecé a leerla y entré en la novela como si entrara en un salón de baile e iniciara una danza con esos fantasmas que él menciona en la primera frase y que me son muy familiares; ahí musitaba la voz del autor, cercana a mi oído, erizada de pies a cabeza seguí leyendo con miedo de que se me acabara demasiado pronto la lectura.

Una Lolita habanera

A Guillermo Cabrera Infante le debo mucho, pero sobre todo el haber aprendido a leer como si bailara, y a ver cine a través de sus juegos de palabras, de sus frases irónicas, como en una película donde Humphrey Bogart hace el amor sin quitarse el impermeable, así presiento todo el cine que él vio, imaginó y escribió, y de este modo también aprendí a escribir sin contemplaciones de ningún tipo; ni siquiera consigo mismo, y consigo lo mismo.

La historia de esa Lolita habanera, de nombre Estela, que hace del crítico de cine, del narrador, un Stanley Kowalski empecinado, es la historia de esas niñas-mujeres habaneras, de gruesos muslos, caderas anchas, fondillúas, cintura estrecha, cuerpo más que diplomático, y poco pecho; de mentes cortas y crispadas, malhabladas y peorpensadas, infieles con alevosía, ñoñas, o zorras, e incluso hasta pasadas de cínicas.

Una de las felices características de las obras del más grande novelista cubano es que sabe hablar de las mujeres e incluso hasta desguasarlas con extrema delicadeza. Sabe hablar de las mujeres y con ellas, bromea, las piropea, pero también las batuquea a su antojo, sin jamás salirse como no sea del plato. No hay jamás el más mínimo regodeo machista, le da preferencia al respeto con coqueteo, al fogueo del esteta que observa y al que ridiculizan las zafias "sofías", de sabiduría con filosofía.

Es literatura y es cine

La Ninfa Inconstante es una obra magistral, una historia perfecta porque presume de imperfecta sin serlo, es una narración limpia, de lo sucio se despojó y son sobras caídas en platos de maromeros, los diálogos: poéticos y piruéticos. CGI es el maestro de la potente arquitectura de las citas lingüísticas y cinematográficas, que son citas literarias y citas reales, de encuentros.

Hablan los silencios, las palabras evocan lo callado: es literatura, y es cine. Los personajes secundarios, Branly, Junior, Wangüemert, estremecen con sus rasgos descritos a través una panoplia sensata de precisiones, sin mucho aguaje, con claridad penetrante y penetrada, entre los tres siempre es cosa de penes, sin que resulten inmundos, sin necesidad de violencia gratuita.

De Marcel Proust y Jonathan Swift al más arduo y ardiente bolerista, las citas son impecables e implacables, y de un empaque juvenil, que ya quisieran algunos escritores vivos del boom. Y es que Guillermo Cabrera Infante está más vivo que nunca en esta novela, dando la hora como el Bing Beng; más joven y explosivo que nunca, como el Big Bang, y eso que la escribió mayor y enfermo.

Tan vivo y joven está que, cuando yo iba por más de la mitad del libro,me dieron ganas de llamarlo y decirle, "te la comiste, Guillermo, acabaste". Lo hice, llamé por teléfono a Londres, contestó Miriam Gómez. Eso es lo que nos hace vencedores, le dije, que la obra persista, que la obra se alce por encima de cincuenta años de ignominia.

"Sabe a rayas"

No se pierdan este momento entre Estela y Caín, el crítico de cine, que no es otro que el propio autor:

"-Así que tú eres escritor.

-Sí lo soy ?fue apenas mi respuesta.

-Literato, ¿no?

No era ni siquiera una clasificación.

-Es peor si fuera un hombre de letras, como la sopa.

-¿Qué sopa?

-La sopa de letras. ¿Tú no la has comido?

-Ni sé a qué sabe.

-Es como si te comieras la página de un libro.

-Debe saber a rayos.

-A rayas."

Finalmente todo es novela, y en la novela cabe el mundo, la vida entera con su cosmos y su caos, la sucesión de ensayos, de repeticiones, hasta que la música suena distinto, como un eco anochecido, la melodía se eleva en bolero, amilanando a esa otra música "seria", despejada en un guiño de tambores.

En una vieja foto, el joven Guillermo Cabrera Infante, observaba a Marlon Brando aporreando a un bembé, el Stanley Kowalski de Un tranvía llamado deseo repiquetea a su manera rompiendo la piel del chivo. Y en la cabeza de Guillermo Cabrera Infante, en aquel instante, repiqueteaban ya los tacones de su Estela, no Stella, sino su ninfa inconstante, y ya ven, no hubo y no hay nada más constante que la estela de su pensamiento, "en un final" -su frase preferida dicha en boca femenina- la estela de su obra. Una novela es una novela es una novela?

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Comentarios 2

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gema
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me a parecido bien

Puntuación -1
#1
RHM
A Favor
En Contra

Zoé Valdés tiene talento, no hay duda.

Y usa su talento en aquello que más se adapta a sus convicciones personales: añora a los dictadores, alaba las guerras ilegales, defiende asesinatos políticos... Es decir, defiende el fascismo tal y cómo ha sido conocido por la humanidad.

Tiene talento, pero le tengo prohibido a mi hijo a acercarse a sus escritos en la librería, al igual que le prohibiría acercarse a "Mein Kampf" de Hitler.

Me avergüenza que se le de tanto bombo en nuestros medios de comunicación. Aunque es fácil entenderlo.

Puntuación 0
#2