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La hija de Paco de Lucía dice que decidió escribir por la muerte de su padre

Madrid, 24 mar (EFE).- Como una especie de tratado del amor define Casilda Sánchez Varela su primera novela, un estreno en la literatura que cree que está relacionado con la muerte de su padre, Paco de Lucía, quien siempre la animó a escribir y cuya historia de amor con su madre ha inspirado un libro "nada biográfico", asegura.

"Te espero en la última esquina del otoño", editado por Espasa, es el título de la novela de Sánchez Varela (Madrid, 1978), en la que habla en tres tramas de la construcción del amor, de su destrucción y de la ausencia.

Una de las historias, que comienza en los años 60, relata el idilio entre Chino, un joven gaditano de origen humilde que llegará a ser uno de los escritores más famosos del mundo, y Cora, hija de la aristocracia más sobria del país pero con una imaginación desbordante.

En la novela esta presente el "espíritu" de la historia de amor de sus padres pero todo es inventado, explica a Efe la escritora, que quería poner de manifiesto cómo la afinidad surge entre personas que "sobre el papel no tienen probabilidades".

Al igual que la pareja de la novela, recuerda cómo entre sus padres -un guitarrista flamenco y la hija de un general y marqués- "había una afinidad que no tenía mucha lógica, porque eran de mundos muy distintos, de sitios y experiencias diferentes y, sin embargo, notabas cuando hablaban o cuando se reían la afinidad que tenían".

Su madre, asegura, es el personaje literario "más complejo" que ha conocido, lleno de matices, y ha inspirado el personaje de Cora: "Además de ser un ejemplo de coherencia absoluta, tiene una imaginación con una frondosidad fuera de lo normal y es una gran narradora".

Esa historia de amor se superpone a una segunda trama contada por Alicia, una joven solitaria que entablará amistad con una Cora ya madura y que descubrirá el mundo a través del relato que ésta le hará de su vida.

Ambos planos se superponen con una tercera historia, que es la que cuenta el libro que hizo famoso a Chino Montenegro, "Los muertos felices", sobre una sociedad que considera el amor romántico como una patología que confunde a las personas y que se puede curar con medicamentos.

Como Chino, Casilda Sánchez escribía desde niña pero nunca se había decidido a hacer una novela: "No sé muy bien por qué me puse a escribir; probablemente, ha tenido que ver con la muerte de mi padre, porque él siempre me decía que escribiera desde hace un montón de años, porque era mi sueño", dice.

"No sé si ha sido por rendirle homenaje, pero era una de esas cosas que te quedan pendientes cuando alguien se muere", explica la autora, que asegura que a Paco de Lucía le gustaba lo que ella escribía y un par de veces su padre llamó "emocionado" por cosas que había escrito, a pesar de que tanto él como su madre "eran muy críticos".

A través de su novela ha querido hablar de la construcción y del escepticismo ante el amor, explica Sánchez Varela, que cree que "el enamoramiento es un estado alterado de la conciencia y se vive primero con euforia, es reconfortante para algunos y para otros devastador".

Ambientada en Cádiz, Marruecos y el madrileño barrio de Lavapiés, la novela trata también de la amistad o de cómo se vive el éxito, a través de la fama que alcanza el escritor Chino Montenegro.

Paco de Lucía, recuerda Casilda Sánchez, "tenía una relación de amor/odio con el éxito porque le creaba distancia con el mundo y él tenía un profundo amor con la vida y el mundo. El éxito es una barrera porque es muy pesado tener que estar vestido con el traje de mito 24 horas al día".

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