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Raúl del Pozo, el último 'pistolero' de la columna periodística

8/05/2017 - 11:48
  • Círculo de Tiza presenta el libro 'El último pistolero'
  • Recopilación de las mejores columnas del periodista

"El oficio es la palabra", suelta en la radio un bíblico Raúl del Pozo antes de soplar por enésima vez el cañón humeante de su pistola. Pocos pueden decir ahora mismo en el periodismo español que conocen tan bien los milímetros de la columna y que la han sabido utilizar tanto de arma como de ataúd. Uno de ellos es el veterano maestro de Mariana, aldea de Cuenca a la que vino al mundo un día de Navidad en el que España no cantaba villancicos, sino bombas.

Pronto cogió la honda de los libros como única manera de lanzarles piedras a los gigantes. Aprendiendo a troquelar la palabra se presentó en un Madrid que aún olía a posguerra. Sería en la ciudad de la gloria, como la llama él, donde encontraría su sitio, donde siempre tiene que volver, como todos.

Humeó el Gijón, bebió frente a Umbral, desgastó los bancos de Oliver y acabó formando parte de la nave que Emilio Romero capitaneaba en la calle Huertas. Sería en el diario Pueblo donde el oficio -en el que el vaso de leche era un derecho laboral- se convertiría en carne y Del Pozo afilase definitivamente las garras y la pluma.

Ese caudal de redacción líquida, máquinas de escribir como metralletas tableteando, noches anchas, teléfonos, fuentes del submundo, timbas y periplos por el mundo dejaron al periodista un veneno en la sangre que, como él mismo reconoce ahora, tantas décadas después, es lo que le hace continuar. Continuar con una columna de Sansón que cogió en 2007 en El Mundo, cuando le tocó heredar a Umbral, tras estar desde 1991 en el diario y haber llegado a cronista parlamentario.

Una labor que ha deparado una prolífica producción que por fin ve la forma de libro recopilatorio; ya que desde 2003, año en que salió su crónica social A Bambi no le gustan los miércoles, con sus artículos haciendo de ladrillos, no se habían vuelto a apiñar textos suyos tras un lomo.

El mérito de este rescate hay que atribuírselo a la editorial Círculo de Tiza y al empeño fuerte e individual de su editora, Eva Serrano. La publicación de El último pistolero (2017) pone fin a esa deuda contraída con aquellos lectores y amantes o ex amantes del oficio que queríamos aprender a escribir el mundo bajo el dorado estuco del conquense.

A través de una inteligente y laboriosa selección, el periodista Jesús Fernández Úbeda consigue diseminar las columnas más humanas del maestro en un ejemplar tan aguardado como un primogénito en una familia real. Ante la imposibilidad de abrir todas las compuertas de la columna periodística de Del Pozo, tentación que a muchos nos movería, Úbeda escogió aquellos textos del pendolista que iban más allá de la pura y purista actualidad y que dejaban ver no sólo el bosque, sino los árboles.

A través de una categorización a tres bandas entre lo divino, lo humano y el negociado de Eros y Afrodita, los artífices del libro dejan que la introspección del columnista se haga sola, provocando que el hilvanado de unas piezas y otras abran en canal una vida, un pensamiento y una profesión. Dicen los avalistas del libro que, de ser neoyorkino o estar muerto, Del Pozo se estudiaría en las facultades de Periodismo. Él, más modesto, replica que sólo hace lo que sabe hacer y que "peor sería trabajar".

En un mundo que se derrumba a cada día que pasa, como ha ocurrido desde que se inventó, tranquiliza saber que a la mañana siguiente habrá siempre una columna de Del Pozo, en la que, entre tropo y tropo, tras el becerro de oro de la metáfora, aparecerán las dos llamadas que se obliga a hacer cada jornada a los protagonistas de la actualidad. Nadie había convertido así el 'off the record' en una figura retórica. Que siga el ruido de la calle.

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