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Antonio Rodríguez novela en "Vidas perfectas" la doble identidad en las redes

Barcelona, 13 may (EFE).- Utilizando las herramientas de la novela negra, el joven escritor Antonio J. Rodríguez, editor del portal de Internet Playground, pone en evidencia "la fragilidad de la identidad" que nos construimos a través de las redes sociales en su nueva novela, "Vidas perfectas".

En una entrevista concedida a Efe, Rodríguez ha explicado que "la historia surgió hace poco menos de dos años después de un viaje a Japón", de donde vino con "unas notas y unas lecturas derivadas del manga, un género que no conocía mucho" y la escritura fue vertiginosa.

"En un mes ya tenía una primera versión, pues fue casi una iluminación, aunque luego vinieron versiones posteriores", señala al respecto.

El autor atribuye esta rapidez en la escritura al "entrenamiento que proporciona la escritura periodística, que te hace perder el miedo a la página blanca".

En "Vidas perfectas" (Literatura Random House), Rodríguez construye una trama detectivesca entre Japón y España, que le sirve para "reflexionar sobre los miedos e incertidumbres de la clase media contemporánea, destrozada por la insatisfacción perpetua".

La novela parte del hallazgo de los cuerpos de Vera y Gael, una joven pareja de turistas españoles que aparecen muertos en la sauna de un hotel en Kioto, ambos con signos de violencia y ensañamiento, y además ella estaba embarazada de su segundo hijo.

Su amigo Xavier recibe la noticia con perplejidad, y junto a Mika, la hija adolescente del matrimonio asesinado, emprenden una investigación a partir de la huella que dejaron en las redes sociales.

El autor quería jugar con una tensión entre el "tocar techo", que identifica con la pareja asesinada, y el "tocar fondo" en el que se encuentra Xavier, que es además el narrador.

En su búsqueda, Xavier y Mika descubren una realidad de Vera y Gael alejada de sus perfiles públicos: "La historia juega entre el yo y el superyo, lo que cada uno intenta proyectar y lo que intenta experimentar de manera interior y, como en toda narración, hay un punto de vista subjetivo que no tiene por qué corresponderse con la realidad".

Más que una crítica, Rodríguez plantea una reflexión sobre las contradicciones que conllevan las redes sociales en relación a la imagen que proyectamos, porque cualquier persona que utilice redes sociales tiene una cierta "neurosis".

Cualquiera que esté expuesto a determinadas redes sociales, señala Rodríguez, sabe los códigos: "Facebook es un departamento de relaciones públicas de uno mismo; Twitter es el yo más político, social, comprometido; Instagram, el ámbito más privado, íntimo y apolítico; y todo se deja permear por esos lenguajes".

Confiesa el editor de Playground que "la poética" que hay para él en el estilo periodístico "inevitablemente empapa el libro" y además le aporta "una visión holística del mundo contemporáneo".

Con respecto a su ópera prima, la novela "Fresy Cool" (2012), Rodríguez reconoce que hay elementos compartidos como "esa obsesión por el mundo contemporáneo y también un cierto interés por las ansiedades psicológicas y todas las ansiedades relacionadas con la construcción de identidad en el capitalismo contemporáneo".

En cuanto a estilo, añade, son, sin embargo, muy diferentes, por circunstancias personales: "el anterior lo escribí cuando todavía estaba en la universidad y el grueso de mis lecturas eran ficción y ahora son no ficción", explica.

El hecho de que utilice elementos de la novela negra es "una excusa para que la entrada del libro sea un tobogán por el que el lector se deja caer para averiguar qué sucede con este crimen", pero el propio autor confiesa que no lee el género negro.

Entre sus autores de referencia menciona a Philip Roth, Michel Houellebecq, Virginie Despentes, David Foster Wallace o el dibujante de manga Inio Asano.

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