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Joel Dicker asegura que es escritor gracias a la literatura rusa

Madrid, 3 jun (EFE).- Tras el éxito mundial de su novela "La verdad sobre el caso Harry Quebert", a la que siguió "El Libro de los Baltimore", el suizo Joël Dicker, de 31 años, rescatará este otoño en español su primer cuento publicado, un homenaje a la literatura rusa por la que, dice, se hizo escritor.

Se trata de "El tigre", un cuento ambientado en Siberia sobre un joven cazador de San Petersburgo que quiere dar caza a un sanguinario tigre, una historia que será publicada por Alfaguara por primera vez como libro, ya que fue editado hace diez años dentro de un volumen de relatos en francés.

Un relato que dice mucho de Dicker, según asegura el propio escritor en una entrevista con Efe en Madrid, donde este fin de semana asiste a la Feria del Libro para firmar ejemplares de las tres novelas que ha publicado hasta el momento.

Dicker no quiere que se publiquen las cuatro novelas que fueron rechazadas por las editoriales antes de convertirse en un escritor de éxito con las dos novelas protagonizadas por el también autor Marcus Goldman, pero explica que el cuento si fue publicado, y considera que ese hecho "lo fija, lo autoriza y lo acepta como tal".

Escribió "El Tigre" cuando tenía 19 años y lo presentó a un premio de relatos en lengua francesa. Un día recibió una llamada en la que le informaban de que su cuento no había obtenido el premio principal pero sí uno de "consuelo" que implicaba su publicación porque el jurado sospechaba que se podía tratar de un plagio, lo que provocó un gran enfado en él.

En la ceremonia de entrega del premio en Bruselas, pidió explicaciones al jurado y le dijeron que no tenían ninguna prueba de que hubiera copiado el relato pero que era muy extraño que alguien con menos de 20 años pudiera haber escrito ese cuento.

"No te preocupes, porque si lo has escrito tú, antes de que tengas 30 años ganarás el premio Goncourt", le consoló un miembro del jurado, según ha recordado hoy el autor, que recibió efectivamente este galardón en su categoría para estudiantes (Goncourt des Lycéens) en 2012.

"El Tigre" es un texto fundamental para él porque es la literatura rusa por la que le entraron ganas de escribir: la descubrió en su adolescencia y quedó fascinado por su naturaleza.

Volviendo la vista atrás cree que sus obras, tanto las publicadas como las que no han visto la luz, son textos muy diferentes por una parte aunque cree que todas tienen un lazo común, la forma de contar la historia y la densidad de la narración, ya sea en 50 páginas como es el caso de ese relato o de 600 como su última novela.

Dice que le gusta que le sigan denominando una "joven promesa" de la literatura porque lo es y debe dar cuenta del crédito que han supuesto sus éxitos y conservarlo: "veremos dentro de diez años".

Aunque todavía se encuentra inmerso en la escritura de su nuevo libro, cree que en él se mantendrá la obsesión de sus anteriores obras sobre qué es la escritura, porque es una pregunta que se sigue haciendo.

El talento es para Dicker "algo abstracto" que no está seguro de tener a pesar de haber triunfado en la literatura desde joven y considera que el trabajo es el mejor consejo que puede dar a otros escritores que están empezando: "no se puede confiar en que exista algo como la inspiración".

"El éxito se consigue poniendo en duda lo que uno hace", señala el escritor suizo que destaca también la importancia de encontrar placer en la escritura.

Además de disfrutar escribiendo, a Dicker le gusta también su relación con el público ya que, explica, es sorprendente, por los comentarios que le hacen, que lectores de las 30 lenguas en las que se han traducido sus novelas, hayan entendido de ellas justo lo que él quería transmitir: "han sabido leer entre líneas".

Pero lo que más le satisface son esos lectores que le confiesan que antes no leían pero que sus novelas les han enganchado: "eso es lo mejor, haber inculcado el placer de la lectura".

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