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Mercedes de Vega medita sobre la tragedia social y familiar de la Guerra Civil

EFE
12/04/2018 - 12:18
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Valladolid, 12 abr (EFE).- La última Guerra Civil (1936-1939), más allá de la historiografía y del relato político, representó una fractura social y emocional en numerosas familias que perdieron miembros, patrimonio, dignidad y futuro, una suerte de catástrofe sobre la que reflexiona Mercedes de Vega en su nueva novela.

"Sobre las consecuencias históricas y políticas de la Guerra Civil se han escrito ríos de tinta, todavía hoy no se deja de hablar, pero no tanto de la catástrofe que supuso para las familias y las personas", ha explicado a Efe Mercedes de Vega, que hoy presenta en Valladolid "Todas las familias felices" (Plaza y Janés).

Desde un punto de vista "íntimo, personal y psicológico", con el sustrato de una historia familiar "que puede ser la de cualquier otra azotada por las consecuencias de la Guerra Civil", De Vega (Madrid, 1960) entrega con esta novela la continuación de la anterior ("Cuando estábamos vivos"), también plagada de simbolismos.

Madrid es el escenario recurrente de ambas hasta el punto de convertirse en el puente que posibilita un diálogo entre dos épocas, la anterior y la posterior a la Guerra Civil, en uno y otro libro, con el hilo conductor de las peripecias de la familia Anglada que esta escritora y socióloga utiliza parta forjar la ficción.

"En cierto modo es también un viaje en el tiempo por una ciudad, Madrid, que ha cambiado muy poco y donde todavía es muy reconocible la huella de la Guerra Civil y cómo era antes de que estallase", ha sostenido la autora con referencias como el Templo de Debod, donde se asentó el Cuartel de la Montaña, "el lugar donde realmente comenzó" con la sublevación de sus miembros, cerco y asalto.

Otras localizaciones, añade De Vega como si de una película se tratara, es el Paseo del Pintor Rosales y el Parque del Oeste, cerca del Puente de los Franceses y de la Ciudad Universitaria, entre las barriadas de Argüelles y Moncloa, donde quedó establecido el cerco y el asedio de Madrid entre noviembre de 1936 y abril de 1939.

El gen combativo y fratricida de los españoles a lo largo de la historia también ha reflejado la escritora madrileña con la contemplación del cuadro del Guernica por uno de los personajes de su nueva novela, similar al protagonismo que en la primera entrega concedió a Goya y a su cuadro de los Fusilamientos del 2 de mayo.

Mercedes de Vega, a modo de síntesis, de fraternidad, convivencia y diálogo entre clases sociales, ambienta pasajes de su relato en Ciudad Lineal, la expansión de la capital madrileña por el norte que ideó el urbanista Arturo Soria a finales del siglo XIX, "con espacios donde pudieran vivir todos, ricos y pobres", ha resumido.

El principal salto biográfico de "Todas las familias felices", título inspirado en el arranque de la novela de Tolstoi "Ana Karenina", en el pueblo de Milmarcos (Guadalajara), dentro del Señorío de Molina, que utiliza para la evocar la persecución de judíos y moriscos en los siglos XVI y XVII.

"Tal vez sea por mi formación de socióloga, pero en mis libros siempre me ha interesado el comportamiento social a través de los siglos", es decir la denominada Historia de las Mentalidades, con componentes etnográficas.

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