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Pennac: Soy escéptico sobre los efectos de la literatura en la realidad

Barcelona, 7 may (EFE).- El escritor francés Daniel Pennac, que ha retomado diecisiete años después la popular serie sobre su personaje Benjamin Malaussène, su familia y amigos, ha explicado hoy en Barcelona que es "escéptico" sobre los efectos de la literatura en la realidad.

Pennac, irónico, destila tanto en sus novelas como en sus ensayos una vis cómica que utiliza para criticar la sociedad contemporánea, si bien, en una entrevista concedida a Efe, el autor de "Como una novela" asegura: "en general, tampoco quiero emocionarme demasiado sobre los efectos de la literatura sobre la realidad".

Y añade que ha convertido en su propia lema una célebre frase del poeta ruso Mandelstam que dice que "quizá no podemos hacer nada, pero al menos siempre podemos contarlo".

Tras publicar en 1994 "Como una novela", un apasionado homenaje a la lectura sin complejos, el éxito de la saga Malaussène permitió a Pennac dejar la enseñanza para dedicarse por completo a la literatura.

Aquella saga incluyó "La felicidad de los ogros", "El hada carabina", "La pequeña vendedora de prosa", "El señor Malaussène", "Entre moros y cristianos" y "Los frutos de la pasión".

Sigue pensando Pennac que es un "milagro" que le lean, especialmente las novelas, en las que "el escritor trabaja desde la soledad más absoluta, y no se hace una representación de quién va a ser su lector, lo contrario de lo que sucede con los ensayos, en los que sí piensa en el lector".

No hay una razón especial detrás de esta vuelta a Malaussène diecisiete años después: "He estado haciendo otras cosas, pero un día sentí la necesidad de recuperar la escritura de Maulaussène, que era una forma de escribir específica para la saga", pero en cualquier caso, advierte, "nunca lo hice por la presión de los lectores".

Contento por el éxito que ha tenido el libro en Francia, que Pennac atribuye simplemente al "azar", asegura que "no interfiere con mi deseo de escribir" y pone como ejemplo que cuando todos le estaban pidiendo el segundo volumen de esta nueva etapa de la saga, él sintió la necesidad de escribir sobre su hermano, fallecido hace diez años, y dejó de escribir sobre Malaussène.

En "El caso Malaussène. 1. Me mintieron" (Literatura Random House en castellano y en Empúries en catalán) vuelve a aparecer Benjamin Malaussène con unos cuantos años de más y trabajando en la misma editorial en la Francia de hoy en día, donde prevalecen las desigualdades sociales".

En la narración está acompañado por su hijo, su madre y algunos jóvenes miembros de la familia, un elenco al que se une el escritor Alceste, amenazado por su familia por querer sacar a relucir sus intimidades; o el empresario George Lapietà, protagonista de la trama principal, pues su secuestro y la investigación ponen de manifiesto las debilidades de una sociedad enferma.

En relación a la investigación policial, Pennac, que hoy participa en el CCCB en un ciclo que reflexiona sobre la educación, asegura que "la coherencia está en el origen de muchos errores judiciales" y recuerda que "los errores judiciales más famosos en Francia se deben a que la instrucción del proceso ha seguido una estructura que imita la lógica novelesca", sin tener en cuenta que "el 90% de lo que hacemos en nuestras vidas no es coherente".

Un ejemplo de esta lógica fue un caso de pedofilia que hace unos años llevó a la cárcel en Francia a doce personas: "Se trataba de una pareja desestructurada que prostituía a sus hijos, y entre los condenados había un panadero, un sacerdote, un secretario judicial o un asistente social que frecuentaban el domicilio familiar, pero en realidad tenían una razón profesional precisa para estar con los padres".

A su juicio, "estadísticamente no había razón para imputarlos, pero acabaron condenados porque lógicamente era posible por esa lógica narrativa. Se creó un relato, como si toda la institución judicial hubiera escrito una novela, y hubo que esperar varios años para ver que esas personas eran inocentes".

Para rizar aún más el rizo, "uno de los acusados, que apenas sabía leer y escribir, se dio cuenta que habían construido esa historia y empezó a exagerar sus declaraciones y se inventó cosas como que había matado a alguien en Bélgica o en Alemania".

El barrio parisino de Belleville, como un personaje más, ha evolucionado en ese tiempo pasado, reconoce Pennac: "Sigue siendo un barrio internacional, como lo era en 1969 cuando yo llegué, pero es un barrio en el que no hay conflictos étnicos, debido a que todos viven del comercio y todos necesitan de todos, los niños crecen juntos en la escuela y las comunidades viven mezcladas y no separadas".

Admite que "el mundo que rodea a los Malaussène sigue siendo corrupto y convulso, pero como el mundo que nos rodea. Espero ser capaz de describir nuestro mundo tal y como es".

Preguntado por la eventualidad de que el exprimer ministro francés Manuel Valls recale en la política española, Pennac responde con humor: "Es un regalo para vosotros".

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